La herencia de Leonardo podría adjudicarse “por los pelos”

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaLa nada despreciable dimensión de 500 años es lo que separa la muerte del cuerpo y la supervivencia de los hechos y obras a lo largo de la vida, un viaje enigmático que nos lleva a ilustrar con nitidez lo que el ser humano es capaz de lograr con inteligencia, el amor por el trabajo, la curiosidad y el ingenio.

Sí, hace ya cinco siglos del fallecimiento de Leonardo da Vinci y aún nos impresiona su legado. Un trabajo que comienza a ratificar el anhelo del ser humano por volar como las aves; reflexiones, cálculos, trazos y fórmulas para dar con una solución para hacer girar una hélice a un ritmo y velocidad acertados con la ayuda de un controlador inventado que mida la intensidad de giro, un aparato en el que subirse para conseguir ver como los pájaros la grandeza de la tierra y un paracaídas por si vienen mal dadas ahí arriba y es prudente concebir un aterrizaje calculado que no quebrante el esqueleto.

leonardofoto artículoPero si disponemos de un poco de tiempo para analizar la obra de tan esplendido artista nos resultará algo insólito que su nivel de crear armas mortales confrontase con la dulzura de sus manos en los pinceles, dando semblantes inexpugnables a sus modelos y confiriendo nostalgias de pensamientos en ojos ajenos. Una simbiosis particular del ser humano, capaz de crear armas mortíferas e idear soluciones a los problemas de su propia identidad.

Puede también que fuese el primer urbanita, un cerebro capaz de idear ciudades mágicas que proyectasen el comercio y la vida ciudadana, robots fantásticos con brazos mecánicos que alguien posteriormente concibiese para comenzar a estudiar la robótica que en nuestro tiempo se perfila como nanotecnología.

Impresionante sin duda la figura de Leonardo en la literatura creativa, la tecnología, la mecánica, la pintura o la arquitectura entre otras ciencias; increíble que tras él viniese a extasiarnos la dimensión creativa de Julio Verne y su visión futura, posiblemente tras el famoso Capitán Nemo del Nautilos, en Veinte mil leguas de Viaje Submarino, la escafandra y capacidades de flotación fuesen derivadas de la lectura por parte del escritor francés del legado del florentino.

Pero al caso, nadie se había cuestionado que la herencia de este afamado artista fuese pretendida por persona alguna que adujese descendencia hasta hoy. No quiero ni imaginarme, entre otras cosas porque mi ingenio es infinitamente inferior al del artista del que estamos relatando, el valor de su legado y la importancia de la adjudicación legal que estimase oportuna la justicia de servir el mechón de pelos que ha salido a la luz pública como prueba fehaciente genética de descendientes contemporáneos. Veremos si La Gioconda guarda alguna sorpresa más en sus labios o en el misterio reflejado en sus pupilas convivan el silencio inmutable de su belleza y el deseo de expresar al mundo la realidad de su vida.


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