A plena luz del día, la dignidad silenciada en la crueldad de la noche, fue recuperada, y Pino Sosa, por fín, pudo cumplir con la promesa realizada hace muchos años.
El marco elegido fue el de la plaza de La Constitución, y en él, 82 años después, la ciudad de Arucas, alzó la voz que fue arrebatada por el fanatismo fascista, y recuperó, con emoción la dignidad secuestrada, que durante demasiado tiempo, permaneció rehén en los fondos de los pozos del olvido.
En esa plaza dedicada a la Carta Magna, se dieron cita hombres y mujeres, que con su presencia espantaron a la desmemoria, envolviendose en la bandera de la libertad.
Con prolongados aplausos fueron recibidos los que fueron sacados de sus hogares a golpes en la negra madrugada, y fueron sepultados en el olvido interesado de quienes se impusieron con las armas y el odio a la voluntad soberana del pueblo.
Regresaron en la luz del día, con el honor de la verdad ocultada durante años. Y Brotaron las lágrimas en los ojos de quienes durante toda una vida se vieron obligados a callar, a no gritar la desesperación y la angustia que llevaban dentro, por no saber el paradero de sus seres queridos.
Por fin, la búsqueda constante dio sus frutos. No fue una búsqueda de huesos, como quiere hacer ver la mezquina garra del fascismo, que en estos tiempos convulsos, vuelve a asomar con fiereza.
Ha sido la búsqueda constante de la dignidad arrebatada, y ha sido el despertar de la memoria que ya no tiene derecho a olvidar.
La mañana de este domingo, 24 de marzo en la ciudad de Arucas, fue la del ansiado reencuentro y la mañana de promesas cumplidas, como la que Pino Sosa hizo a su madre: no parar de buscar hasta encontrar al padre asesinado y sepultado sin humanidad, en el fondo del pozo de Tenoya, junto a otros compañeros, republicanos de corazón, que en la flor de la vida, fueron masacrados, asesinados, por los que nunca han creído en la libertad.
Siete familias de Arucas han podido dar digna sepultura a los suyos, faltan otros siete cuerpos por identificar, y sobre todo, falta recuperar a los que siguen en los pozos, en las cunetas. Hasta entonces habrá que seguir luchando para que la desmemoria no regrese, para que la dignidad no siga silenciada. Habrá que seguir luchando para que la Memoria Histórica vuelva a brillar bajo la luz del día.
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