Otro once de marzo

Opinion

leonilojulio2017Se cumple este año el decimoquinto aniversario del atentado de infausta memoria. Recordar a las víctimas y sus familiares, también víctimas de aquel, tendría que ser el motivo exclusivo de la conmemoración. Con eso ya iríamos bastante bien servidos. Cuando nos vienen a la memoria aquella fecha y aquellas horas, un dolor profundo nos embarga. También, por lo acaecido en tal fecha y horas, un sentimiento de serenidad. Hemos de recordar la respuesta de la gente, que en la medida de sus posibilidades, contribuyeron a que la situación fuese más llevadera. Sin embargo, aquel día y los posteriores, por si el dolor hubiese sido escaso, surge el comportamiento vergonzoso de quienes estaban en el gobierno. No olvidemos el contexto, en plena campaña electoral, justo al final y en vísperas de las votaciones. Lo suficiente como para que, quienes ya nos mintieron con las armas de destrucción masiva en Iraq, volviesen a las andadas y dirigiesen las miradas a la banda terrorista ETA. Para todos los efectos, si nos ateníamos a las primeras informaciones oficiales, tanto de quien ostentaba la presidencia como de quien tenía la responsabilidad de ministro del Interior, la autoría era de dicha banda. Cualquier otra causa, al menos en las horas iniciales, quedaba automáticamente descartada.

De dicho atentado ya culminó la tarea de la justicia, con penas de cárceles para quienes tuvieron responsabilidades en dicho atentado. Que como se comprobó en la investigación policial inicial, en la instrucción sumarial después y en el juicio oral finalmente, nada tenían que ver con la banda terrorista ETA y sí, con una nueva modalidad de terrorismo: el conocido también como yihadista. Ese que inició sus actividades con la destrucción de las torres gemelas. En España, fue a partir de la fecha que se conmemora en estos días, que surgen los primeros atentados movidos por tales grupos. Véase, en tal sentido, un artículo publicado el pasado once de marzo en El País: Yihadismo en España: continuidad y cambio. En tal artículo, con la brevedad que implica el espacio disponible, se aborda dicho fenómeno. Pone, con los datos que manejan quienes escriben el mismo, un argumento más a los muchos que contradicen la tristemente famosa teoría de la conspiración. Que vuelve, cómo no, cual oscuras golondrinas –si no ha estado siempre presente–, al panorama actual.

La autoría de las teorías conspiratorias, hagamos memoria, tienen su origen en el partido que sustentaba al gobierno por aquellas fechas. Esos que fueron buscando, y comprometiendo a quienes encontraban a su paso, para mantener con firmeza la mentira sobre quienes tenían responsabilidad directa en tales atentados. Como si, ya por aquellas fechas, los modos de transmitir la información no estuviesen a las alturas del siglo XXI. Recordemos las recientes declaraciones del responsable de los TEDAX por aquellas fechas. Insistieron hasta la extenuación buscando la complicidad de personas como él. Remitieron, durante las primeras horas, instrucciones a las embajadas y a cuantos tenían bajo su mando, para extender la mancha de aceite de la infamia. Todo, menos reconocer –sin que con ello se justifique el atentado– que existía una evidente relación entre la participación en el trío de Las Azores y los desgraciados atentados.

Transcurrido el tiempo, aún resuenan los ecos de aquellas mentiras. Porque, quienes por aquellas fechas se apuntaron al carro del gobierno sustentado en el PP, todavía aprovechan cualquier oportunidad para volver sobre lo andado. Como si no se hubiese juzgado y condenado todo lo relacionado con tal atentado. No les basta, parece ser, pues se empecinan en continuar con ese mendaz relato. No solo ellos, sino que también ahora se incorporan los de ese partido de ultraderecha. Quizá entre a formar parte de la más aplastante de las lógicas, quienes ahora conforman la nueva fuerza política, por aquella época eran militantes de la formación política sobre la que se sustentaba el gobierno de aquel momento. No obstante, por si no se hubiese hecho el ridículo con gran estruendo, se incorpora el nuevo líder del PP, para solicitar que se desclasifique la información en torno a los atentados. Como si ellos, hasta la fecha de la moción de censura y desde las elecciones de noviembre de 2011, no hubiesen estado gobernando. En fin, que un fecha donde se debe honrar el recuerdo de las víctimas, la transforma en una suerte de campaña de imaginarias conspiraciones.


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