Si prestan atención a la imagen, hasta hace bien poco en ese desolado techo había tejas. Tenemos la sensación que dentro de poco no habrá ni techo y solo quedará en pie la fachada hasta que el deterioro arrase con todo. Lo que un día fue una casa, céntrica e imbricada en el entorno, hoy se está convirtiendo en una metáfora. La vieja ventana pronto dará paso a la nada y todo el conjunto quedará sepultado por el inexorable paso del tiempo. En esa ventana se asomaron mayores y niños buscando el saludo cordial y la novelería del lugar. En esa casa hubo una vez mucha vida. Hoy solo la imaginamos.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27