Miradores si, debidamente cuidados y protegidos

Opinion

juandavilagarcia1La isla de Gran Canaria posee unos lugares cuya belleza debe ser observada desde lo alto, sitios o lugares que una gran mayoría de gran canarios desconocen. Los geógrafos actuales, nos vienen mostrando desde hace algún tiempo, en sus trabajos de campo, unas rutas o caminos que deben ser recorridos y observados detenidamente por su incontenible belleza, este grupo de geógrafos a los que me refiero, suelen publicar sus trabajos en infonortedigital, donde he tenido el privilegio de leer más de uno, donde intervienen, José M. Quesada y dos más.

Me encantó el trabajo que llevaron a cabo sobre el Barranco del Río. Un lugar que tuve el privilegio de recorrer, -quizás miles de veces-, ya que nuestro baño preferido estaba situado en un charco, conocido como el de las “-lisas-“ que se encontraba al final de la bajada del mismo ya en la costa, su nombre se debía a la enorme cantidad de esta especie “-ictiológica-“ que habitaba en el charco citado; contra las que atentaba un ciudadano guíense muy conocido, vertiendo en el charco la savia, de la tabaiba untada en sacos de guano, (que se comentaba tenía entre sus componentes un producto que producía sueño, lo que propiciaba que las lisas totalmente atontadas emergieran a la superficie, lo que aprovechada este sujeto para llevarse una buena cantidad de las mismas). Este acto totalmente antinatural lo realizada varias veces al año y no existía ningún de tipo de vigilancia al respecto.

En su informe final, -con mapas incluidos-, hablaban del mismo como un lugar de una belleza inusitada dada su agrestividad, endemismos faunísticos y florales, donde nidifican aves propias de la zona como, las calandras, las procellariformes, (gaviotas, pardelas, comoranes, paíños, etc), plantas de la familia de las halófilas (cardonal-tabaibal, veroles, etc), que en el mismo se pueden apreciar.

Quizás con el paso del tiempo ya no exista la fuente situada al lado de la Presa de Abalos, cuya agua tenia un sabor bastante desagradable, así como el olor que desprendía era bastante nauseabundo, sin embargo tenía unas propiedades curativas que en más de una ocasión pude comprobar.

El médico guíense, don Ramón Jiménez Domínguez, solía recomendársela a sus pacientes que sufrían patologías renales, estomacales e incluso de gota, algo que pude observar, cuando mi padre sufrió una distonia neurovegetativa, que le diagnosticó el médico citado, que le producía fuertes molestias gástricas, y la toma diaria de dos o tres vasos de esta agua se las aliviaba.

En el informe emitido por los tres geógrafos citados, le pedían a las autoridades que mediante una señalización rigurosa se diera a conocer la existencia de este lugar, posiblemente olvidado, y que mis amigos y yo solíamos visitar con bastante asiduidad. De momento nadie que se sepa se ha involucrado en llevar a efecto esta señalética solicitada.

Eran muchos los vecinos de Guía que se acercaban a la fuente citada a proveerse de esta agua que como ya he dicho tenía propiedades curativas. La aparición de un cadáver cerca de la misma, de una persona muy querida y estimada en Guía que según se comentó se había suicidado, hizo quizás por temor o por lo que pudiera tener de “-superstición-“, desistir a que la gente bajara a surtirse de esta agua.

En la actualidad el Cabildo se ha involucrado en edificar una serie de miradores en distintos puntos de nuestras geografía. De ser así me gustaría eligiera los lugares más relevantes desde se donde apreciara la belleza existentes en muchos de estos puntos, y sobre todo que los mismos fueran cuidados como sería lógico, para que su existencia siempre acreditara el valor del lugar elegido.

Estos miradores de edificarse, deberían hacerse sin mirar sin los puntos elegidos, pertenecen o no a los pueblos favorecidos actualmente por la institución cabildicia, en estos últimos años. 

En la Aldea existen muchos lugares donde se podrían conseguir que la existencia de este tipo de edificaciones mostrara la belleza de los lugares que los circundan, igual pasa en Agaete, Gáldar, Guía y en otros muchos pueblos de la isla, existen muchas zonas geográficas acreditadas para así hacerlos.

En Agaete, crear uno en el barrio del Hornillo, de donde se aprecia con toda nitidez la totalidad de la municipalidad, en Gáldar en la Montaña de Amagro, o en la parte alta de la carretera de San Isidro el Viejo, que va desde el lugar citado hasta la cumbre, cuya vista abarca toda la costa noroeste de la isla, en Guía especialmente en el inicio de la carretera vieja que va hacia Las Palmas cerca de la casa de la familia Miranda y el S-11, desde donde se aprecia una de las vistas más bonitas de la isla, que abarca desde el barrio de San Felipe a sus pies, hasta la Playa de las Canteras, con la península de la Isleta al fondo. 

En Moya al lado de la iglesia, desde donde se puede contemplar el barranco que lleva su nombre y la costa del Pagador y San Andrés, en Arucas en los Castillos, así como también en la Montaña que lleva su nombre, desde donde se observa la bella y rica vega cuyo verdor es impresionante, propio del enorme plataneral existente en la misma, que lamentablemente se ha ido degradando por la enorme desplantación que se esta llevando a cabo desde hace algunos años.

Es muy posible que en algunos de los lugares citados existan ya este tipo de edificaciones, pero carecen de la señalización necesaria, que le haga conocer y orientar al visitante de la existencia de las mismas.

En la parte sur-sureste y suroeste, existen lugares donde se podrían instalar algunas de estas edificaciones, ya que sus bellezas relucen de forma impresionante. En la parte alta de los municipios de Ingenio, Agüimes y Santa Lucia, existen una serie de lugares desde donde se aprecian una enorme parte de la costa, especialmente playas como son, las del Burrero, Arinaga, Pozo Izquierdo y otras.

En San Bartolomé de Tirajana, existe más de un mirador cuyo mantenimiento por parte del Ayuntamiento brilla por su ausencia, podemos citar el de la Degollada de la Yegua, ubicado en la parte izquierda de la carretera que va desde Maspalomas a Fataga, a la bajada hacía el profundo barranco a través de la carretera plagada de principios, conocida como la vuelta del Zig Zag.

Aproximadamente en el centro geográfico de Maspalomas, en la bajada hacia el Campo Internacional, existe un mirador edificado hace bastantes años, cuya visión hacía el Faro y la inmensidad de la gran cantidad de lujosas edificaciones, (hoteles de cuatro y cinco estrellas), de las empresas (Riu, Lopesan y Seaside), posiblemente las más punteras de cuantas existen en este lugar, que finalizan en la Playa de Meloneras, y que lamentablemente esta totalmente abandonado.

Es lamentable que las instituciones abandonen estos puntos donde se construyen este tipo de edificaciones por lo que representan en si, ya que su existencia hace posible admirar una serie de trozos de la isla que por su belleza incontenida debe ser admirada como corresponde.


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