“De cómo la pileta de Maruja terminó en el parque nadie lo sabe. Pero allí está: adorna no solo el lugar sino que ahora disfruta de otra vida, donde la Naturaleza ha encontrado otro hueco en el que renovarse y renacer en primavera. Ahí, tumbada, ya no sabe de aguas enjabonadas ni de ropas sucias, ni de comentarios ni de trajes mojados. Ahora, en esta segunda vida, ya nadie sabe que esa pileta fue de Maruja, que la había heredado de su madre, hasta que las lavadoras impusieron su norma y su presencia. Cuando Maruja la donó al ayuntamiento, dudó de las palabras de aquel alcalde amante de las flores. Sin embargo, cumplió el hombre su palabra y Maruja lo expandía a los cuatro vientos.”





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27