Pepito González se suma a la lista de personas centenarias de Teror

Redacción Viernes, 22 de Febrero de 2019 Tiempo de lectura:

pepito

José González Ortega, más conocido por Pepito González, se ha sumado este jueves 21 de febrero a la selecta lista de personas centenarias de Teror, al cumplir los 100 años de edad en su casa de El Pedregal, el mismo barrio que le vio nacer y donde ha pasado la mayor parte de su larga vida. Pepito es conocido en el municipio porque durante más de 50 años fue el continuador de una tradición que heredó de su padre: la enramada de la Cruz de la Hoya Alta, que luce en lo alto al fondo de la Basílica del Pino.

El centenario vecino de Teror recibió en su casa la visita del alcalde de Teror, José Luis Báez, y de la concejala del Mayor, Sabina Estévez, acompañados de representantes municipales, que le felicitaron con un recuerdo de su onomástica y una tarta, en la que sopló las velas del 100 aniversario.

A sus 100 años, todavía se aprecia en Pepito el carácter temperamental que siempre tuvo; la fortaleza física que en otros tiempos cargaba hasta 100 kilos de papas en los hombros, bajando desde la Hoya Alta; y también el sentido del humor socarrón con el que sorprende.

Nadie diría la edad que tiene. La salud es su mayor tesoro. La comida, debilidad, “me gusta comer de todo”-comenta. Ante el acontecimiento que este 21 de febrero celebraba, sentenciaba: “Merece la pena vivir tanto si se tiene salud”.  

Pepito recuerda que desde los nueve años de edad subía con su padre cada primero de mayo a enramar la Cruz del Siglo de la Hoya Alta con hojas de álamo para que luciera en los días de celebración del Día de la Cruz. Hasta la década de 1940, su padre Juan González se encargó de continuar esta tradición que inició en 1901 Pepe Ramón, y que Pepito mantendría hasta finales de la década de 1990, cuando tomó el testigo su hijo Ramón.  

Pero durante muchas décadas, Pepito subió a lo alto de la Hoya Alta, porque en esta zona, con vistas panorámicas al Casco de Teror, estaban las tierras de cultivo de su familia, que tanto labró y cuidó. Su vida estuvo siempre vinculada a la agricultura, aunque durante años también tuvo que trabajar en la construcción, para sacar adelante a la familia.

En su centenaria vida, Pepito tiene muchísimas ‘batallas’ que contar, pero sin duda, la que más le marcó fue la Guerra Civil Española, que le retuvo durante tres años fuera de Teror y en campos de batalla, entre Sevilla y Madrid. Ahí vio, siendo muy joven, la miseria del ser humano y aprendió a sobrevivir con lo básico. “Estábamos días sin comer o con un trozo de pan”, recuerda.

Tras la guerra, volvió a sus tierras y creó su propia familia con su esposa Juana Rivero García, más conocida por Florita, fallecida hace ya dos décadas. De su unión nacieron un hijo y tres hijas, 12 nietos/as y, hasta la fecha, 7 bisnietos/as. Una gran familia que ahora le rodea y le cuida.


Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.173

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.