Un 14 de febrero hace 95 años, venía al mundo Juana Martín, y como no podía ser menos, este jueves, la familia se reunió en la casa familiar ubicada en la calle principal de la villa de Agaete, para celebrar por todo lo alto, el aniversario de la querida matriarca.
Dice su hija Beli, que nacer el día de San Valentín es la causa de que su madre siempre haya estado llena de amor, para dar y para recibir. Y es que Juanita es una de las vecinas más entrañable y querida de la villa marinera. Forma parte de la historia social y empresarial de Agaete, por méritos propios.
Junto a su marido, el añorado Lacito, era una de las parejas más esperadas del antiguo carnaval de la villa, cuando los carnavales eran carnavales. Siempre sorprendían con su disfraz, y se convertían en la comidilla del pueblo durante días. Y es que se lo preparaban a conciencia, viajando a Tenerife varios días para buscar inspiración, y luego lucirse, con una gracia inigualable en el Entierro de La Sardina, con sus cuidados y divertidos disfraces.
Lacito se fue muy pronto, y Juanita con 49 años años se quedó viuda, con sus cuatro hijos, Toñi, Lourdes, Beli y Colacho, a su cargo.
En esos tiempos difíciles, Juanita sacó garra y una fortaleza ejemplar para sacar a su familia adelante. Fue de las primeras mujeres de Agaete en sacarse el carné de conducir, ya que se hizo cargo del negocio familiar, la distribución de las bombonas de gas, y era imprescindible tener el carné.
Es inolvidable la imagen de Juanita conduciendo la vieja furgoneta, acompañada de Juan Cruz, distribuyendo las bombonas casa por casa. El pueblo, El Valle, Las Nieves, El Risco, y esa subida a San Sebastián que fue fuente de muchas anécdotas, eran el recorrido diario.
Hasta que la acompañó la salud, fue una de las incansables de los Luceros de La Madrugada, cantando a la navidad durante años.
A pesar de los avatares de la vida, Juanita no ha perdido la sonrisa, y este jueves disfrutó de la visita de su hija Lourdes llegada desde Orense a pasar unos días, y del resto de sus hijos, Toñi, Beli y Colacho que llegó con la tarta.
No faltaron sus nietos Cristina, Marta, Goretti y Juanma, ni los bisnietos Carlos, Noah y la pequeña Lola. No faltaron los hermanos Tomás y Momo, ni los sobrinos Miri, Mari Carmen y José Eladio, ni visitas como la del Nené y Mari Luz.
Y no faltó Tomás el de Gloria, guitarra en mano, para tocar ese tango de Gardel que Juanita canta a diario, y de propina, Las Mañanitas, porque 95 años no se cumplen todos los días.
A sus 95 años, Juanita sigue siendo hermosa, con sus labios pintados, disfrutando del sol de Agaete, del amor de los suyos, y sigue teniendo esa sonrisa bondadosa con la que ilumina la vida de los que la rodean.
































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