En abril de 2003 se inauguró esta pequeña Plaza del Voluntariado con una espectacular escultura de Chano N.B. y allí sigue, en una poceta sin agua, olvidada. Otra página de la Historia de Arucas que, a pesar de estar al ladito nuestro, ni siquiera somos capaces de ver y disfrutar: en la calle Alcalde Francisco Ferrera Rosales, detrás de La Heredad.
La escultura, concebida con un movimiento extraño y original, no deja indiferente al que la observa. Sin embargo, el entorno deja mucho que desear: da la sensación de abandono. Y, modestamente, creemos que escultura y entorno deben ir de la mano, como las líneas paralelas. Si la idea es embellecer la ciudad, debería convertirse esta escultura del Voluntariado, hermosa palabra, en un ejemplo.
Habría que dejar atrás el olvido y la desidia, porque la Historia de Arucas se construye cada día con el esfuerzo de todos.
Eso es: de todos.




























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