PHOTOTEX: "El Café de las Horas"

Juan FERRERA GIL Lunes, 28 de Enero de 2019 Tiempo de lectura:

Café de las Horas

“A mí el sitio, la verdad, no me gustaba mucho. Solo su nombre parecía evocar situaciones y sensaciones nuevas. Era un lugar muy recargado, con muchas pantallas y cuadros que invadía la mirada. Daba la sensación de estar continuamente vigilado. Luego, las enormes cortinas moradas me hacían estornudar continuamente . Sin embargo, su nombre, El Café de las Horas, sí era muy sugeridor: hacía referencia a conversación grata y lenta, donde la vida se establece al ritmo de las palabras y no del reloj, siempre empeñado en ejecutar su perenne labor. Allí lo encontré una tarde de mayo, despistado entre turistas, pero no me reconoció o no quiso reconocerme. Por un instante sobrevino la tarde en que se me declaró. Ante mi sorpresa, que interpretó como una negativa, desapareció de la ciudad. Hoy, veinte años después, disfrazado de turista, ha regresado. Pero como escondido.”


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