“Te lo repetí una y mil veces: la modernidad ha venido para quedarse. Lo que antes era un descampado sin futuro se ha convertido, además de como reclamo turístico, en el nuevo paseo donde aligerar las tardes primaverales, en las que el sol aún no se ha transformado en bochorno mediterráneo. Por eso la imagen refrescante es todo un símbolo de la existencia apacible y lenta, donde la autenticidad permanece en cada gota de agua y sirve de reflejo del otro camino, del que aún tenemos pendiente atravesar. De eso se trata: de seguir caminando.”






























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