Políticos inservibles

Opinion

juanferreraQue la política actual no resuelve los problemas de los ciudadanos es algo que se está convirtiendo en una máxima inalterable. Lo cual solo ocasiona cabreo y tristeza. Y frustración social. Que los políticos convoquen nuevas elecciones no es más que otra manera de “mantener sus puestos de trabajo”. Por eso han crecido los partidos de ultraderecha, al dejar las cosas a medias.

Lo que no puede ser es que a estas alturas de la película de la vida, los dirigentes no soluciones los problemas y anden siempre mirando para otro lado y a los de enfrente. Y, así, desde luego, no se encuentra la puerta de salida. Sí, sí, ya sé que es difícil lidiar con todo y con todos. Pero no les queda otra: fueron elegidos para dignificar la política y para buscar los caminos derechos y precisos que lleven a la resolución de los conflictos. Sin embargo, no solo se pelean los del mismo partido (a veces, ni se saludan) sino que, además, entre los socios de gobierno “la mala baba” hace su aparición. Y no hablo a nivel nacional, ¡no! Aquí, allí, o acullá, en la realidad más cercana, también habita el desprecio y la vanidad: “quítate tú para ponerme yo”. Y así no podemos seguir. Que los ayuntamientos no sean capaces de cohesionar al pueblo que dirigen es una desgraciada realidad. Lamentable, sí. Lo peor, cuando desprecian a sus socios de corporación con comentarios tan mal intencionados que solo tendrían cabida en “sálvames televisivos de sobremesas hirientes”. Y no se avanza. “Y no reconozco tu trabajo. Ni tu apoyo. Ni nada: eres mi enemigo y ya está.” Y en esas luchas internas, llenas de caudillos y piratas, y de tropa de medio pelo enganchada al móvil, los problemas se enquistan y hacen daño. Y los pequeños fracasos se ocultan en las fotos oficiales que llenan las redes sociales: el autobombo hace ya mucho tiempo que vino para quedarse.

Luego, en su vanidad reprimida, intentarán convencernos de las bondades de sus medidas y de lo bien que lo hacen, como si la gente fuera boba y ciega y sin criterio alguno. Lo malo es que todos ellos actúan de igual manera, independientemente de las siglas y de la situación en que se encuentran: derecha, centro, izquierda y ultras de todas las especies.

Por eso, si  “cada uno obrara como debiera, estarían los pueblos de otra manera.”


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