Dentro del programa de actos de la IV Semana que se inició el pasado lunes 14 de enero, este miércoles 16, se llevó a cabo la desarrollada desde el Departamento de coordinación didáctica de Imagen Personal. Denominada «La imagen personal en la transformación», interviene Oliver Aday Díaz Hidalgo.
A lo largo de casi hora y media, en presencia del alumnado de la referida Familia Profesional, Aday, fue mostrando cómo basta con algo de imaginación –a él parece sobrarle– para generar una total transformación. El acto se inició con la intervención de la Jefa del Departamento de Relaciones con las Empresas, Isabel González, que tras presentar al interviniente, dio paso a la actividad. El resultado, como se pudo comprobar al final, fue notable; llegó con pantalón negro y camiseta del mismo color, para acabar sometido a un cambio total, donde tales prendas no tenían razón de ser.
A lo largo del proceso, fue explicando a quienes asistieron, los pasos abordados para llevar a cabo su caracterización. Inicia el proceso cubriendo la zona del cabello más cercana a la cara con una cinta de embalar. Lograba, que el cabello no obstaculizase su labor. Terminado esto, pasó cubrir las cejas: «muy pobladas» expuso. Conseguido el objetivo, cubre el resto del rostro con una base, sobre la que irá aplicando maquillaje conforme avanza en el cambio. A continuación, marca los límites de lo que serán las futuras cejas, las que le permitirán modificar la amplitud de sus ojos. A preguntas del alumnado, responde que el tiempo medio de ejecución de esa fase oscila entre los cuarenta y cincuenta minutos. Dependerá, dice, «de que quiera quedar más guapa»
Conforme avanza en el proceso de maquillado, va introduciendo las correcciones necesarias que continuarán hasta el final, con objeto de evitar fallos en el rostro. Resulta, tal y como se va mostrando, una tarea bastante laboriosa. No hay más referencia que la mirada de quien busca transformarse. Importante la destreza de su mano para ir aplicando paulatinamente el maquillaje, el que conduce al cambio. Como se observa, a pesar de no ser tanto el tiempo que lleva en el mundo de la transformación, su mano es bastante diestra al ir depositando el maquillaje sobre su piel.
Durante la transformación, continuaron las preguntas de quienes, desde las butacas del Salón de Actos del CIFP Cruz de Piedra, no perdían detalle. Le tocó el turno a la polémica de quiénes pueden participar en las galas Drag. Responde, que no deben existir barreras a la hora de participar. Mientras, su mano no para. En tal momento, estaban los ojos con lo que va a ser su concreción final. Se traslada a la nariz, que va a perfilar, y cómo se nota, el maquillaje la afina.
Dirige su mano a los límites del rostro, busca delimitar la forma, aplica el maquillaje en la zona externa. Color, que a continuación difuminará, hasta lograr el efecto perseguido. Refiere al respecto: «hay que tener paciencia para difuminar, si no cualquier cosa que hagas te estropea el maquillaje». Continúa definiendo líneas blancas para destacar los pómulos. En cuanto a cómo aplica los colores, comenta que lo inicia con los claros, el blanco, para ir añadiendo oscuros hasta llegar al negro, que es el último que aplica.
En esta fase del proceso, le toca el turno a los pigmentos, que aplica en función del efecto que persiga, del tipo de fantasía en que apoye su caracterización. Aplica polvos de talco, que impiden el deterioro de lo ya maquillado con la aplicación de los pigmentos. Siempre se necesita un retoque final, matiza. Es el turno de los labios, que delimita con un pincel para rellenarlo a continuación, logrando así resaltarlos.
Antes de continuar con la aplicación de la posticería, procede a los retoques, que continuarán hasta acabar con su trasformación, busca eliminar cualquier fallo causado durante el maquillado. La posticería se limita a las pestañas. Laboriosa, le obliga a acercarse al espejo para detectar el más mínimo detalle. Las pestañas a colocar son cuatro, dos grandes en los párpados superiores, y dos pequeñas, en los inferiores. Para fusionar las propias con las postizas, aplica máscara de pestañas. Momento en que vuelve sobre los retoques, por el posible deterioro del maquillaje durante la aplicación de aquellas.
Culminado todo lo anterior, continúa con la transformación. Finalizada la fase del maquillaje, corresponde ahora a la vestimenta. Comienza por colocar la malla, primero los miembros inferiores y, sin solución de continuidad, el torso y las extremidades superiores. Una vez colocada, tocan las botas, que forman una sola estructura con la plataforma sobre las que se coloca. Botas, que según comenta, deben fabricarse en Madrid a medida, para lo que ha de enviar las dimensiones solicitadas por el fabricante. No, no son baratas, suerte que aprovecha las mismas para todas las caracterizaciones, basta con la funda, que no solo permite formar conjunto con el resto del traje, sino que oculta algunos trucos. Por ejemplo, otra vez aparece, utilizar cinta de embalar para ajustar la caña de la bota, evitando así que se mueva. Por fin, le llega el turno al tocado, algo pesado. Solo el cuello, habrá de tonificar su musculatura, soporta el peso de aquel. Ahora ya tenemos un Drag, tras casi una hora culmina la transformación. Por cierto, no vayan a buscarlo, en los ámbitos de la transformación, con su nombre. Cuando acaba de transformarse, ya no es Aday. Ahora es: El Drag Calipso. Por cierto, busca quien lo apadrine.




























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