“Con la tarde primaveral, el amor se escenificó en el viejo embarcadero y en unos bocadillos comprados en la ciudad. Nos gustaba en aquel tiempo, donde el primer amor, acercarnos al embarcadero en tu moto recién estrenada. La sensación de libertad y el chicoteo del aire en nuestras vidas empujaban el futuro de nuestra relación. Pero aquel tiempo se desvaneció cuando los estudios nos separaron. Ahora no sé dónde estás ni cómo te ha ido. Pero aquí, desde el hospital en que trabajo, he recuperado las viejas fotos digitales, escondidas en el ángulo oscuro del ordenador. Y tu lejana presencia se ha materializado en aquella sonrisa de los adolescentes que fuimos. Sí, estábamos muy enamorados.”






























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