Juan Alberto Díaz es un pintor meticuloso.
No solo nos descubre el alma y la pasión de lo que plasma en sus cuadros, sino que es capaz de bajarse del coche y captar un instante, un momento mágico y único, que, posteriormente, reflejará en un lienzo dándole una nueva y original interpretación. Por eso la imagen de este cuadro de Juan Alberto Díaz resulta, para el que esto escribe, muy familiar y entrañable. Y me gusta el gesto, el aire, la disposición de los tertulianos en una Arucas tranquila y lenta. Ha puesto a disposición de sus conciudadanos todo el bienestar posible captando la cotidianidad en el Parque de San Juan. Allí los amigos charlan como si fuera un “gabinete de crisis” que analiza la actualidad y la compara, probablemente, con tiempos pasados. Lo que quiero decir es que Juan Alberto Díaz es un pintor que nos deja entrever, entre rendijas, su alma en los cuadros que regala a la mirada del público. Y, sobre todo, es muy capaz de adentrarse en las profundidades de las personas retratadas para escribir, con colores perfectamente elegidos, sentimientos y emociones. Y ofrecernos, además, lo valioso que es su mirada única. Porque se trata de mirar.
Lo dicho: un pintor.




























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