Política sí, al menos una vez en la vida
Me preocupa esa mayoría que vive en los extremos de la indignación o la desafeción en lo referido a la política, esa realidad que suele parecer a muchos casi paralela y que solo les preocupa o interesa cuando las consecuencias de las decisión que desde allí se toman, les afectan de lleno y entonces sí, entienden que ni es tan lejana, ni que debería preocuparles tan poco. Por Platón sabemos que “El precio de desentenderse de la política, es el ser gobernado por los peores hombres” y te pregunto, ¿estás dispuesto a pagar tan alto peaje?
Cuando hablo de preocuparse de la política, o mejor dicho ocuparse de ella, no me refiero a sumarse al carro de la indignación visceral e improductiva de aquellos que sólo la ven como un espectáculo de masas, llamada a despertar las más bajas pasiones. Defiendo y entiendo que la política, y toda acción o reflexión que de ella se derive, debe habitar en el campo de la razón, si es este un lujo al que los humanos, con todas nuestras debilidades y fortalezas, podemos acceder. Pero planeamientos filosóficos al margen, todo esto se puede resumir en dos únicas palabras que deberíamos repetirnos como un mantra: “Seamos sensatos”. Cuando hablo de asumir y adquirir nuestro auténtico protagonismo como ciudadanía en la decisiones políticas, hablo de hacerlo desde la propuesta de soluciones, desde la crítica constructiva, desde el afán por mejorar, pues de lo contrario no somos más que veletas movidas por las olas de rabia que algunos vierten sobre nosotros, para instrumentalizarnos y lanzarnos contra el adversario.
Así es el juego de los unos y los otros, los que gobiernan y los que no, y en medio la ciudadanía tratando de entender el porqué de tanta crispación y tomando la salida rápida de: “no entiendo de política” o “eso a mi no me interesa, todos son iguales”. He aquí el origen del más grave de nuestros errores como sociedad, que es dejar en manos de los otros el poder que reside en todos y todas. No somos, ni debemos ser, esa red de tenis que se libra del impacto si el juego es alto y que para los golpes cuando el juego baja, dándonos de lleno.
Hablo, y lo digo con total convicción, de reivindicar nuestro papel activo en política porque no creo que exista, ni deba existir, una gremio político como profesión que se escoja por siempre, sino como una actividad temporal que surge por la vocación de servicio más sincera- Nosotros y nosotras, la ciudadanía, y cambio radicalmente el enfoque, somos clase política y por tanto debemos, aunque sea una vez en la vida, formar parte activa de ese mundo que a veces concebimos como ajeno, pero que es nuestra responsabilidad como especie que vive, inalienablemente, en sociedad.
No se si lo has notado, pero lo que te estoy haciendo es una invitación formal a dar el paso, a tomar acción y formar parte, dejando a un lado cualquier atisbo de enaltecimiento de la revolución, más que eso, te propongo una transformación real, efectiva y continua de nuestra sociedad para que puede responder a las necesidades de las mujeres y hombres de todas las edades que la forman. Esto último suena bonito, e incluso romántico, pero te aseguro que las ideas si no se transforman en acción, no sirven de mucho, por tanto, es el momento de tener presencia en aquellos lugares decisorios.
El tiempo del bipartidisimo y de las mayorías absolutas no es más que un vestigio de un pasado que puede que no se repita, nuestra situación actual responde a una sociedad diversa llena de alternativas y distintos puntos de vista, que en ningún caso debe convertirse en el escenario perfecto para el fortalecimiento de las opciones más extremistas. Si fuéramos sensatos, una vez más, entenderíamos que este cambio nos está revelando una mayor necesidad de llegar a acuerdos, de ser capaces de sentarnos a dialogar de nuestras diferencias y que, ese diálogo es una oportunidad de crecimiento. Sobra decir que no hablo de esos diálogos que algunos tienen para repartirse el poder como quien se reparte una tarta, de las de toda la vida, luchando por que en su pedazo caiga la flor de galleta que todos quieren; hablo de dialogar, de hacer concesiones y llegar a puntos de encuentro en pro del interés general.
Porque quejarse no sirve de nada, porque el camino se demuestra andando, por responsabilidad y convicción, política sí, al menos una vez en la vida.































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.133