María Teresa de Vega: ‘La novela es un producto de madurez’

Josefa Molina Lunes, 19 de Noviembre de 2018 Tiempo de lectura:

Maite de Vega“El escritor debe escribir sobre lo que sabe”, asevera la narradora tinerfeña, autora de una decena de títulos publicados

La conocí en persona en Puerto de la Cruz, en el marco de unas jornadas de convivencia organizadas por la Asociación Tinerfeña de Escritores. Tras el primer saludo inicial, ya me percaté de que estaba frente no solo ante una mujer inquieta y nerviosa, sino ante una escritora de talento, cercana y directa.

Hija de Isaac de Vega, premio Canarias de Literatura 1988, María Teresa de Vega respiró el apasionante y siempre mágico aroma de los libros y de la creatividad literaria desde su primera infancia. Sin embargo, de Vega se mostró al panorama literario canario de forma tardía ya que durante años le costó atender la insistente invitación de las musas.

Y es que esta licenciada en Filología Románica, dedicó gran parte de su vida a impartir clases de Lengua y Literatura en centros de enseñanza secundaria en Madrid y en su isla natal, Tenerife. “Muchas personas quizás no lo sepan pero la docencia es una profesión muy cansada, con muchas labores que debes realizar durante el día y que van más allá de las aulas; esto te quita mucho tiempo impidiéndote hacer otras muchas cosas que quisieras hacer, como escribir”, explica con absoluta sinceridad.

Fue precisamente esta la causa que hizo que hasta el año 2001 no publicara su primera obra. Desde entonces no ha parado de escribir dando lugar a una producción relativamente extensa en la que ha ido desgranando el buen hacer de su pluma a través de diversas incursiones en diferentes géneros literarios, desde la poesía a la novela pasando por el relato corto.

Una señorial sala del elegante Casino de Gáldar, adonde acude invitada por la Asociación de Escritoras y Escritores ‘Palabra y Verso’ para participar en una charla de escritores, nos sirve de improvisado espacio para las confidencias. El edificio de estilo ecléctico se desvela como un lugar apacible para charlar, entre otras cosas, sobre literatura y el oficio de escritor.

Empezó tarde pero ya ha tiene en su haber cuatro poemarios, dos libros de relatos y cuatro novelas.

¿Qué género le resulta más difícil? Sin duda, la novela. Requiere de una mayor planificación y te exige un amplio trabajo de investigación; te obliga a mantener un equilibrio entre el argumento, la trama y los caracteres de los personajes durante un número de determinado de páginas y todo ello manteniendo una coherencia y eso, claro, exige un esfuerzo considerable. Para mí, la novela es un producto de madurez.

¿Qué significa para usted escribir? En la vida necesitamos, además de lo necesario para comer y vestirnos, contar con alguna actividad que nos aísle, que nos abstraiga del mundo cotidiano. Y para mí esa actividad es la escritura. Escribir, por decirlo de alguna forma, me rapta y me ayuda a llevar una vida más plena, más dulce.

Para usted, una persona que aspire a ser escritor, ¿qué debe de tener en cuenta? Sin duda, lo primero de todo es escribir sobre lo que uno sabe, es decir, de las experiencias personales, de vivencias propias, centrar la historia en el marco del mundo que cada uno conoce, excepto, claro está, si se trata de novela fantástica. Y después, por supuesto, mantener una dosis de amenidad, de acción. Y yo añadiría que, si eres una persona que comienza a escribir, debes evitar escribir historias paralelas que no aportan nada a la historia principal. Hay que intentar lograr la verosimilitud de lo que se narra.

¿Para quién escribe María Teresa de Vega? No tengo un público definido aunque me encantaría que mis obras las leyeran el mayor número de personas posible; de todas formas, creo que cada escritor tiene sus propios lectores.

En su opinión, ¿qué característica debe de tener un libro para ser considerado como ‘bueno’? Sin duda, debe de estar bien escrito y, por supuesto, revelar al lector un punto de vista nuevo, un aspecto escondido de la realidad.

Mujer y escritora. En pleno siglo XXI, ¿cree usted que es necesario hacer visible la presencia de la mujer en el ámbito literario canario? ¡Por supuesto! Las escritoras somos totalmente conscientes de la invisibilidad de la mujer en el ámbito de la literatura. Creo que en Canarias hay muchas autoras de gran calidad que pueden defender esta visibilidad a la perfección.

¿Tiene la literatura canaria algún elemento que lo defina? No, y te digo que no porque, en primer lugar, nos desconocemos. Es decir, en Canarias tenemos un problema importante y es el desconocimiento entre los propios escritores. Personalmente, conozco a los autores de Tenerife pero apenas a los de Gran Canaria, por hablar solo de las dos islas más grandes. En cuanto a la temática, sí que contamos con algunos temas recurrentes, sobre todo en poesía, como por ejemplo el mar, pero falta una análisis profundo de cómo se trata estos elementos para extraer los comunes. Creo que este estudio riguroso y global es todavía un trabajo a realizar.

¿Qué libro debe de estar en cualquier biblioteca que se precie de serlo? Uf, ¡hay muchos y grandes!...Ahora si tengo que elegir, sin duda elijo los libros de Kafka, comenzando por ‘La metamorfosis’. Para mí, la obra de Kafka refleja la esencia misma de la condición humana.

¿Qué lecturas esperan en su mesa el momento de ser leídas? Uy, varias, entre las que recuerdo, un libro de relatos de Mircea Cărtărescu; un poemario de Adam Zagajewski , premio Príncipe de Asturias 2017, y un ensayo de George Steiner titulado ‘Antígonas’.

Antes de despedirnos quisiera saber: si tuviera que elegir un autor o autora para charlar sobre literatura, ¿a quién elegiría? Es difícil elegir porque hay tantos...pero sí, elijo a la escritora británica George Eliot, seudónimo de Mary Anne Evans, autora de, entre otros libros, de Middlemarch, que presenta un personaje femenino extraordinario

Finalizo la entrevista con la sensación de haber mantenido una agradable charla con una escritora entusiasta, con una apasionada de las letras, con una amante de la palabra que no solo conoce a los clásicos sino que se adentra en la lectura de las creaciones de los autores contemporáneos con la misma pasión, consideración y respeto que tiene hacia los clásicos, pero sobre todo con la sensación de haber charlado con una mujer entrañable, con una nueva amiga de la que aprenderé muchísimo a partir de ahora. De eso, estoy segura.


María Teresa de Vega.

Nació en La Laguna (Tenerife) un día de una fecha, como ella misma dice con sorna, ‘incierta’. Es autora de cuatro poemarios, Perdonen que hoy no esté jovial (2001), Cerca de lo lejano (2006), Mar cifrado (2009), y Necesidad de Orfeo (2015); dos libros de relatos, Perdidos en las redes (2000) y Sociedad sapiens (2005), y cuatro novelas, Niebla solar (2009), Merodeadores de orilla (2012) Divisa de las hojas (2014) y El doble oscuro (2018).


Josefa Molina 


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