Me he vuelto escéptico por pura incredulidad
Los analistas nos reiteran una y mil veces que el crecimiento económico existe, pero la ciudadanía, Por más que busca en sus bolsillos, no encuentra la verdad de tal aseveración; rebuscando en los anales de la reciente historia nos vemos en la interrogante de creernos cuánto nuestros dirigentes quieran sin apelar a que alguien desmonte tanta mentira suelta. Las ideologías se vierten en listas humeantes cargadas de ironía, el que se dice republicano en lugar de asentir como demócrata pasa a ser de izquierdas cuando era de esta linde hacía el centro y el que siempre fue de derechas se mantiene erguido, posicionado como el salvador de la patria en un espacio indefinido entre el extremismo y la capacidad de conservador moderado.
La trayectoria ambivalente de algunos partidos en la actualidad inmersos en un afán por denostar, al contrario, irrumpe en el Parlamento, ese espacio en el cual las diferentes formaciones que representan a la sociedad española tienen depositada su honestidad y honradez en un juramento por la defensa de sus intereses se ha visto deformada en las últimas décadas. Lo que fue ejemplo de Transición, tiempo de construir democracia y definir una Constitución a punto de cumplir medio siglo de vida se vuelve inmoralidad, vertedor de falacias e injurias altaneras con la aplicación de un rigor político injustificado venido de la impunidad de los líderes políticos ubicados en los escaños.
El deterioro de la política va en aumento según pasa el tiempo en el que todo se segmenta a ver quién dice la grosería más grande que salga en los diarios, enfrascados en la dinámica de una oratoria sacada de apuntes de corte y pega en alguna obra existente en la biblioteca parlamentaria todo son apelaciones a la ciudadanía alegando ser mejor que el contrario por un hecho puntual. Hasta salen “sabiondos filosóficos politólogos de tres al cuarto” sacando pecho y orgullo de lo que la derecha “¿hizo o no hizo”? en la guerra de Irak, lo que supone ahora a las arcas del Estado el rescate de autopistas de peaje o lo que en sí puede hacer la derecha que lleva dentro hasta lo más extremo de su egocéntrica personalidad; sí, el Sr. Aznar, ex presidente de este país, es el estandarte de la derecha española, la que se dice venir a salvar la patria de los independentistas catalanes o ataca al actual Presidente del Gobierno como golpista. Ridícula es la palabra que mejor se le puede adherir al irrespetuoso argumento del actual líder de los populares, de capa caída en Andalucía y con la decencia por los suelos en el resto de la geografía española. Porque no son extremistas los que figuran en las listas de afiliados al PP, todos y todas no, la gente sin en cambio se ha cansado de votar una ideología que saca de adentro todo su aparato visceral y hasta de la más pura “derechona” como VOX, algún que otro pacto resultaría posiblemente parejo o muy afín a sus intereses; no olvidemos que la lucha de los populares no está tanto en la izquierda. El verdadero temor del PP está en el nuevo partido que come votos entre los ultras y el ala más a la derecha del PP y su nombre: Vox.
La culpa, como dice el todopoderoso Presidente americano Donald Trump, la tienen los periodistas y los medios de comunicación e información que buscan la noticia en una palabra mal sonante o un a irónica sonrisa en el asiento el Parlamento. Pero no es así la moralidad, integridad, profesionalidad y veracidad de la información en nuestro país vino e la mano de la democracia y l libertad de expresión, y vino para quedarse, para darle a la sociedad puntual información de lo que acontece en la vida política y las decisiones que estas toman so periódicamente expuestas a la vista de la ciudadanía conforme a legítimo derecho.
Porque son estas posibilidades las que nos mueven a poder confirmar o cambiar nuestro voto, la que tiene calidad suficiente para poder regirnos por sus variadas opiniones y una vez contrastadas, elegir la que más nos convenga. Claro que existen medios de comunicación de extraño carácter o falso perfil, suele ocurrir en una época en la cual las redes sociales manifiestan su poderío, pero, cotejando pulcramente opiniones y exposiciones, podemos logar conclusiones ciertas al repunte de la reflexión precisa.
Es entonces recomendable creernos no todo de lo que nos dicen, pero también no deja de ser menos cierto que la posibilidad de acceso a la nueva tecnología nos da trecho para cubrir nuestras necesidades ideológicas de una manera coherente. No podemos caer en el escepticismo o l incredulidad constantemente, tenemos que variar el rumbo y manejar el uso del pensamiento con la reciprocidad de las decisiones.
































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.182