Cuestiones de peso que no debemos dejar pasar por ligeras

Opinion

juanantoniosanchez4189Malos aires vienen de la contaminación que se suspende sobre nuestras cabezas, pero más aún, la fetidez del ambiente político atrae un desagradable protagonismo. A una ciencia creada para representar a la gente, aunque bajo el auspicio de las clases altas que se sirvieron, sirven y servirán de su herramienta principal, el dinero, para mantenerse en lo más alto del escalafón social, marginando a todo aquel que intente aspirar a destronarlos de su posición privilegiada. Es el dinero el que manda en la vida, el que tiene el poder es el dueño y señor de la vida de los demás y contra eso, tan solo nos queda creer en la independencia judicial para frenar sus mareas y su significativa alternancia en el mando de los diferentes gobiernos existentes en un mundo plural pero en demasiadas ocasiones y lugares, transitando por un rumbo equivocado.

Las fechorías políticas suman cientos de años presentando sus credenciales al amparo de su poder. No es nada nuevo por tanto la gran variedad de presuntos sinvergüenzas habidos, “haylos” y por haber en un mundo plural y a la vez con una sistemática afluencia de casos de corrupción tras los despachos sobrios de personajes adheridos a ellos con una visión turbia producto de la ansiedad avariciosa que nunca calma sus aspiraciones a rellenar la cartera con el dinero ajeno.

Desde Francia, Sarkozy asumió haberse lucrado en su época como Presidente de la República gala, con la presunta mano abierta para recoger su recompensa de la actual Presidenta del FMI, Chritine Lagarde; en Italia, el siempre “capo” desde hace décadas de su política, “Il cavalieri” Silvio Berlusconi, además de no saber qué hacer con tanto dinero, derrochando miles de euros en fiestas bacanales con jovencitas dispuestas a dejarse manosear sin miedo alguno, quiere volver a la élite política tras reflexionar en la cárcel lo que le vino en gana, dada la gracia de su tiempo carcelario y los múltiples beneficios de los que ha gozado entre rejas, lo que le ha repercutido en su salud resucitándolo a la vida política como el salvador de la situación actual del país. En Brasil, aquél que tanto significó para la sociedad carioca por ser la figura representativa de los trabajadores y las clases menos adineradas, Lula da Silva, esquivó durante lustros la ofensiva judicial que le tachaba de haberse beneficiado del dinero de multinacionales; en Venezuela, el “colega” del Sr. Rajoy, Nicolás Maduro, mantiene empobrecido al país creyéndose el salvador del mundo, encarnando la figura del mismo Chávez, pero no en un pajarillo evocador, más bien en la figura de un buitre que se alimenta con la carroña de sus actos; podemos seguir con el gran Donald Trump', el que dijo que su fortuna vino de su esfuerzo y ha resultado ser millonario por presunto fraude prolongado; por la zona de África también tenemos reyes que viven mirando hacia otro lado los anillos de sus manos, mientras aquellos a los que debía proteger se ahogan en el Mediterráneo por su falta de compromiso; o los ricos Emiratos Árabes, compradores compulsivos de armamento bélico sin temor a que sus arcas queden vacías, como si fuesen maná constante de recursos económicos; ni quiero obviar tampoco a aquellas sociedades opacas venidas del país de Putin y que han tomado por costumbre comprar equipos de fútbol dentro de la Unión Europea, a pesar de que Reino Unido tenga el Brexit en su punto de mira sin miedo a la devaluación de sus competitivos mercados internacionales; Asia no se queda en el olvido, el líder norcoreano Kim Jong-un también es buen comprador, pero en su caso el poder le ha llevado a hacerse con la mente de sus ciudadanos y ciudadanas, como si fuesen meros robots al servicio de su imagen y creencia omnipotente, a este seguramente no le faltará nada de lo que a su cerrada sociedad prohíbe y condena con la vida, el alma ya la tiene conseguida; y así, de este a oeste y de norte a sur de “un mundo plano”, podríamos estar durante tiempo analizando lo que la mala política mueve en el Planeta.

Pero lo que más nos interesa, tal vez por la cercanía, es lo que ocurre a nuestro alrededor, la miseria personal de los que tras pagar a tarjetazos, ahora deben devolver en forma de penas; la sociedad sin embargo nos e muestra muy de acuerdo con lo acontecido, en “el mundo vulgar” el que adquiere una deuda no solo la paga con intereses, sino que se ve despojado del hogar familiar sin compasión por las leyes. En ”lo particular de la política” deberia considerarse equilibrar la balanza, pagando con la misma moneda. De esa forma, quién dentrod e un cargo público se tome la licencia de beneficiarse con el dinero ajeno, malversando a su antojo los caudales de una sociedad empobrecida, esos que se toman a la ligera el favor de sus cargos para concederse una vida provechosa, esos y esas deben pagar con la cárcel, pero también con sus bienes hasta colmar la deuda que adquirieron a sabiendas de que no era suyo el peculio que usaron para sus fines. Solo así se demostrará de manera plausible que la justicia se toma las cuestiones de la clase política como si fueran ciudadanos o ciudadanas de la misma especie.

Porque el que delinque a tarjetas termina por pagar en plazos judiciales bien diseñados, nadie está por encima de una ley que dice protegernos a todos y todas contra infractores que sirviéndose de su poder, tratan con despecho a la ciudadanía, verdadera hacedora de una riqueza que van amasando sin decoro.

Va siendo hora de trasladar a la ciudadanía de otras regiones en nuestro Estado de informarles sobre los asuntos que les compete de una manera directa; hay que explicar de una vez por todas a la sociedad en su conjunto de zonas con ambientes emocionalmente oníricos de las consecuencias a las que pueden enfrentarse de seguir por el camino equivocado de la violencia, alentados por los que se marcharon deprisa para pregonar en la distancia lo que para ellos y ellas no quieren ver demasiado de cerca.

Es patético que teniendo la herramienta más eficaz para acabar con tanto despropósito venido de Catalunya, no sea la clase política capaz de revertir esfuerzos en anular la política violenta ensalzada por el President y saldar el asunto de una manera dialogante y equilibrada a los intereses de las partes involucradas en tamaña situación: dantesco horizonte se presenta de seguir por el camino de las disputas en el Parlamento español en lugar de exprimir cuanto sea posible la manera más adecuada de tratar estos asuntos; comenzando por utilizar el Parlament para defender los intereses del común de la sociedad catalana y no dedicarse a asuntos propios de un porcentaje irreal.

Porque es más que improbable de seguir por estos derroteros, bordeando acuerdos afines de una independencia corrompida, solitaria y en manos de conspiradores que luchan por intereses personales y banalizan una libertad y una democracia que nos caracteriza como triunfadores contra la dictadura pasada, concebir algún tipo de acuerdo con el que erradicar las disputas y devolver el equilibrio social entre todas las partes interesadas de la sociedad catalana.


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