Misterio en el túnel de lavado
“¡¡ Hay misterios que no se pueden aguantar!!
El túnel de lavado de la Rotonda del Ron, en Arucas, recibe a los visitantes con agua fresquita. Si pasa en coche, no hay problema. Pero si lo hace caminando comprobará, estimado transeúnte, cómo el deterioro del pequeño túnel va creciendo y creciendo y, poco a poco, adquiere un tono abstracto de arte contemporáneo. El continuo y recurrente chorro de agua, que destila a través de sus paredes, cuando no sale por un lado, lo hace por el otro; sobre todo, los lunes, miércoles y viernes. Por eso la valla que prohíbe a los caminantes ir seguros por la acera, va cambiando de lugar, como si tuviera vida propia: un misterio dentro del misterio. Y el caminante no solo puede resbalar y darse un tortazo, como ya ha ocurrido, sino que incluso arriesga más de lo que debe por el constante tráfico de la zona. Así llevamos unos cuantos años. Pero la desidia ha venido para quedarse.
La humedad del lugar es directamente proporcional a la del responsable de la cuestión, ya sea Ayuntamiento, Cabildo o Gobierno canario... Por eso dijimos antes que es un misterio.
Debe ser algo del riego, que no fluye como debiera.
¡¡Siash coño!! Las cosas chicas son las más latosas.”































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