Desde hace años, en todo el territorio nacional, la iglesia ha inscrito a su nombre multitud de propiedades, que según muchos ciudadanos en todas partes, aseguran que no son de la iglesia. Dado que la historia continúa pues igual es hora de acabar con los privilegios de la iglesia, y que empiecen a pagar el IBI por sus edificios. Con esta medida, seguro que se lo pensarán dos veces.



























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