Huir del horror

Opinion

leonilojulio2017

El primer significado del verbo huir, en el DRAE, dice: “Alejarse deprisa, por miedo o por otro motivo, de personas, animales o cosas, para evitar un daño, disgusto o molestia”. Así se producen las sucesivas y reiteradas huidas, por miedo como define el propio diccionario o por otro motivo

. Seguro que hay, sumados a ese miedo, muchas más motivaciones para subirse a un medio de transporte, que en la mayor parte de los casos carece de condiciones de navegabilidad, exponiéndose a todos los riesgos, acaso menos graves que aquellos que les obligan a tomar la decisión de dejar todo lo propio detrás, para quedar a merced de un incierto futuro. No se trata de una molestia o un mero disgusto, sino la ocasión de evitar un daño, seguramente irreversible. Por lo tanto, jugarse la vida en el mar cuando se proviene de una situación en la que aquella carece de valor, no revestirá tanta importancia para quienes así actúan.

Quienes, fruto del rescate de las organizaciones no gubernamentales destacadas en el Mediterráneo, viajaron hasta puerto seguro, en Valencia, han superado una de sus mayores peripecias. Es muy posible que sea una experiencia inolvidable, que siempre les acompañará a partir de ahora. Lo contrario habría sido formar parte de la gran nómina de naufragios, con resultados de muerte, en un mar que se transforma poco a poco en un enorme sarcófago. Así parece, a la luz de los acontecimientos, que acontece continuamente en el que ya conociesen los romanos como Mare Nostrum. Sí, me refiero al ‘Aquarius’ y a quienes fruto de las decisiones del alguno, tuvieron que alargar su tragedia.

Que la maldad humana no tiene límites, no debe de ser un hecho novedoso. ¿Qué es, si no, lo sucedido con la decisión de ese recién estrenado gobierno italiano? Cuando se opta por impedir el atraque de una nave, de escasas condiciones para la navegación en las circunstancias en que se hallaba, se es consciente del destino de quienes – fruto del rescate – compartían espacio en la misma. Tal vez lo que se buscaba fuese eso, que acabasen sus días en el fondo del mar. No parece no solo carente de humanidad, sino falta de legalidad, la decisión adoptada. Sobre todo, por las declaraciones posteriores, tomando su acción como algo exitoso. Antes al contrario, se trata de un fracaso sin precedentes. De tal nivel, que les vendría bien reflexionar sobre el asunto, para corregir la deriva; no me refiero a la de la nave, y sí a la de ese gobierno carente de escrúpulos.

Como no hay mal que por bien no venga, lo acontecido permitió al nuevo gobierno, en este caso al de España, quedar bien. En este caso, al cambiar la política del que le precedió, con un gesto exitoso. Eso sí, no ha culminado el calvario para quienes llegaron a las costas valencianas. Ahora se inicia todo un periplo de burocracia, y nuevas frustraciones para aquellas personas que vean truncados sus sueños de llegar a un territorio seguro. Donde el dolor que les obligó a dejar atrás su tierra, quizá no les sirva de nada. Aparte del mal rato que vivieron en el momento que adoptaron la decisión de huir del horror.


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