Ni están todos los que son, ni son todos los que están
Aunque soy de Guía, tengo que decir que mi relación con Gáldar se remonta a hace muchos años, tengo en ese pueblo una gran cantidad de excelentes amigos, con los cuales he compartido a lo largo de mi vida muchas vicisitudes, unas buenas y otras menos buenas. Además de cuanto he expuesto, tengo que decir que mi esposa, Carmen Moreno Molina es una galdense de espíritu, y defensora a ultranza de su pueblo. He leído en infonortedigital.com, que el Ayuntamiento, ha concedido treinta tres “pintaderas” de oro a una serie de señores y señoras que no dudo merezcan, Dios me libre, pero me permito hacer al respecto “este humilde comentario” que titulo, “-ni están todos los que son.........-“. Como es lógico algún mal pensado comentara, -que pinta este guíense es todo esto-, y tengo que reconocer que es muy posible que tenga razón, pero el único fin que me mueve a verter esta opinión, es defender la gran labor realizada durante muchos años por la abuela de mi esposa, doña Dolores Moreno y Moreno, que el próximo viernes día 25 se cumplen cuarenta años de su fallecimiento.
Esta señora cuya grandeza de “corazón” superaba con creces la frontera galdense, conocida en toda la Montaña, como madre o madrina, evito la gran hambruna que se padeció en este barrio emblemático durante algunos años, doña Lola en ese aspecto fue toda una “prócer” o mecenas, donde obligada por las necesidades que observaba en su alrededor, “-donde la mayoría de los afectados eran niños-“ se involucró en algo tan loable, “-como dar de comer al hambriento y vestir al desnudo-“, algo que jamás se le ha reconocido. Desde su industria panadera ubicada en la calle Calatayud y desde su tienda de comestibles en Princesa Guayarmina, esta señora, donaba sin recibir nada a cambio, cestas de pan y el condumio complementario, para que muchas personas llenaran sus estómagos estregados por el hambre.
Pero nunca llueve a gusto de todos, algo que sus “deudos” hemos aceptado durante todos estos años. Los numerosos reconocimientos que lleva a cabo el consistorio galdense en forma de pintaderas, nominaciones de hijos predilectos y adoptivos, donde tengo que decir que en algunos casos, “-sin que existan méritos que valoren sus comportamientos para así hacerlo-“, es un mal endémico, que vengo observando tanto en ese estimado pueblo, como en el mío propio, donde se le arrogan méritos inexistentes a una serie de personas, que jamás hicieron nada relevante para que así fueran nominados.
Me da la sensación que este ignarismo convulso se ha ubicado en estos dos pueblos, son motivados por la carencia de personajes de reconocido prestigio, que en otros tiempos habitaron en los mismos, y eran merecedores de estos reconocimientos. Hace unos días a través del Facebook, felicite al Ayuntamiento de Gáldar, por ese magnifico programa musical, que van a llevar a cabo en reconocimiento de uno de los más ilustres músicos nacido en ese pueblo, Isidro Medina, un gran hombre como así también un “extraordinario” músico. Durante algunos años formo parte de la Orquesta Mejías, junto a Cristóbal García Ossorio, Mario Aguiar, Juan Mejías padre e hijo y Juan Dávila González, cuya excelencia era reconocida en todas las Islas y África Occidental.





























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