Un mundo pequeño en una Galaxia inmensa

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaMientras gozamos d exposiciones sobre los ¿extintos? Neandertales, nos pronostican a corto plazo el descubrimiento nuestro ¿o de los otros? De una nueva ¿o antigua? Civilización en el planeta Plutón. Son tantas preguntas a tantos interrogantes que se me antoja difícil de pronosticar una salida decente ante tanta profusión de incógnitas en el mundo actual que conocemos ¿o creemos conocer?

Y es que somos tan complicados, tan ligera nuestra trayectoria que apenas nos damos cuenta del paso del tiempo sin hacer algo que merezca la pena a que destinar el camino. Nos hemos convertido en seres autómatas, carentes de significado acorde con la odisea de la robótica que se nos viene encima; incapaz de creer con la coherencia debida en la supervivencia vital del ser humano, utilizando nuestros conocimientos, nuestra mente y el esfuerzo que ello conlleva en organizar adecuadamente el futuro de la Tierra. Por el contrario, extraemos la materia al espacio en un viaje embaucador que nos acerque al final de una especie en extinción sin necesidad de buscar en los linderos de las nebulosas espaciales, en los astros que cada día salen de la óptica de nuestros enormes telescopios o del trazado tridimensional de una enorme piedra que viene a confundir el sentido de que lo que se rompe no siempre se pega por fuerte que sea el adhesivo que se utilice.

Nos creemos dueños de la razón, amos del Universo y nos consideramos los más fuertes y sin embargo, aceptamos la postura oportunista en cada ocasión que nos surge. La verdad, esa que tanto lastima la sobriedad de muchos y muchas investigadores del espacio, apenas tenemos noción de ella, menos aún pronosticar un corto recorrido en el hallazgo de una vida diferente a la que estamos acostumbrados. La incredulidad es lo mío ¿o no?, puede que sea tan solo prudencia lo que me asiste en estos momentos, mesura en el tratamiento aleatorio de mensajes futuristas, miedo a considerarnos los únicos capaces de formar parte de un mundo diferente que seguramente haremos añicos igual que este.

Esa observación es la que me lleva a reconsiderar el tiempo, a formar parte de un pequeño trozo de Tierra para buscar soluciones a mis problemas. Estos, como los de cualquier otro aficionado a una esperanza de vida es el de combatir la pobreza mental de muchos y muchas intérpretes de malas costumbres que se creen señores de la palabra, a multiplicar mis esfuerzos por añadir a mi entorno algo de cordura y muchas dosis de optimismo con los que seguro esperaré la llegada del progreso.


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