Han quedado atrapadas las iglesias. Lo sostiene mi amigo Armando Pérez Tejera. Las casas lo han ido invadiendo todo y han modificado el paisaje. Incluso los edificios altos, alejados, dejan su nota impertinente en el conjunto todo. Debe ser el progreso. O el no tener una visión urbanística de futuro, que también. Pero los tiempos estos son así: aquí me lo guiso, aquí me lo como.
Tengo para mí que las iglesias siguen siendo un punto de referencia, un lugar al que llegar o desde donde partir. Es verdad que su influencia social ha ido disminuyendo, pero ese es otro asunto. Yo lo que quería decir es lo mismo que sostiene mi amigo Armando, del que antes les hablé y al que, por cierto, hace tiempo que no veo. Tendré que citarme con él en la esquina de siempre: donde la iglesia.






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.130