El viejo banco de piedra del Parque Municipal resiste el paso del tiempo.
En los años infantiles descubrimos su original forma y vimos cómo la dura piedra se redondeaba gracias a las manos del experto labrante. Luego nos acompañó en la primera juventud, acaso en los estertores de la dulce adolescencia: rebelde, ingrata, desesperante. Y le perdimos la pista durante muchísimos años. Hasta que regresamos al Parque con los hijos; pero no teníamos tiempo de volver a mirarlo. Ahora, en el silencio de la mañana de un domingo de verano, solo con los ruidos que la Naturaleza nos regala, y que también hemos ido perdiendo, nos hemos vuelto a percatar de su presencia. Y hemos podido comprobar, en el recuerdo de las anécdotas juveniles, que solo han cambiado las flores que lo acompañan.
Eternamente joven el viejo banco del Parque Municipal.































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.84