1979
Estudié cinco cursos en La Laguna, hace un porrón de años, en el siglo pasado. Como quien dice, ayer mismo. ¡¡Qué manera de ver el tiempo!!
Y todavía en aquellos años, finales de los setenta, aunque cada vez menos, el ser licenciado infundía algo de respeto, alguna consideración. Hace tiempo que ya no es así: los alumnos se creen que saben lo mismo o más que los profesores. Y los padres, también. Desde hace algunas décadas estamos tan cuestionados que solo nos superan los médicos: hoy todo el mundo sabe de medicinas y enfermedades. Y de fútbol. Sí, en este país nuestro se opina mucho de fútbol. Y si no escuchen la radio nocturna: todas las cadenas, a la misma hora, se plantean si Ronaldo debe cobrar lo mismo que Mesi. Peliaguda cuestión, ¿no creen? Si la gente supiera la mitad de enfermedades y la mitad de fútbol, posiblemente votarían otra cosa en las elecciones generales. Pero es muy difícil pedirle peras al olmo.
Y como ya se ha perdido el respeto y la consideración al maestro, al profesor, al médico, al especialista en general en cualquier materia, vamos dando tumbos por la vida: entre corrupción y corrupción otro caso más de lo mismo. Y ni siquiera nos inmutamos. Y así el neoliberalismo va encontrando el camino en los planes privados de pensiones.
Y, mientras, los muros van cayendo.





























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