Vueltas de tuerca a la incoherencia

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaAun a costa de parecer insolidario un partido político con representación parlamentaria debe defender las normas legítimamente establecidas sin creerse en posesión de una misericordia baldía. Estos días la sociedad española ha sufrido de nuevo la violencia llevada a su extremo más diabólico, la muerte de un niño; el movimiento social que se ha vivido se ha sentido comparable al fatídico desenlace del asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de una banda terrorista que afortunadamente ha sido vencida por la movilización y la dignidad de los españoles, saliendo a la calle para exigir el fin de la violencia etarra ya cansados de unos asesinatos irracionales que se llevaron por delante la vida de cientos de inocentes y dejaron con cicatrices en el cuerpo y el alma a los supervivientes.

Nos estamos acostumbrando a las baratijas políticas que se exponen en el Parlamento por parte de los diferentes representantes de la ciudadanía, una exponencial falta de concordia en un Congreso de los Diputados afectado por la inoperancia de sus políticas. El cambio de aptitud de Ciudadanos alineado en una posición a la derecha de dudosa afinidad con el actual Gobierno ostenta un cambio de posturas a su conveniencia, es decir, según le vengan dados los designios del Sr. Rajoy a un ideal que nunca llegara a confluir en nada con el resto de la oposición. Las hemerotecas se han convertido en el hostigamiento de las palabras que se niegan después de haberse hecho público. Donde dije digo, digo Diego; que más da si la ocasión así lo sugiere y sus intereses también.

Desde el punto de vista de que los extremismos nunca llegarán a triunfar para el bien de la sociedad, sin embargo se están convirtiendo en secuencias pasadas algunas posiciones partidarias de no derogar unas leyes que se ha podido evidenciar que han resultado inútiles. La violencia no se bloquea con más represión; no se hizo la pena para frenar el delito sino para sentenciarlo.

Se está vulnerando algo tan indispensable para el equilibrio social como el pragmatismo político en el Parlamento, alejándose de su verdadero cometido, aflorando en su lugar un sentido partidista e ideológico que nada tiene que ver con las soluciones a los problemas de la ciudadanía y que deben adoptarse en el hemiciclo. La vergüenza es tributo que no conocen nuestros políticos, incapacitados ante posibilidades de pactos o acuerdos tácitos que lleven a conclusiones positivas, sin tomar en consideración quién dio el primer paso o a que tuvo que plegarse una parte para que el beneficio a la mayoría fuese posible, se obstinan en vociferar consignas de escaso recorrido.

Hemos tenido que ver en estos ´últimos días como el espacio en el cual se ponen sobre la mesa los problemas a resolver, se muestra tras una delicada situación un descontrolado estudio sobre una Ley como la Prisión Permanente Revisable, en lugar de esperar un tiempo prudencial para hacerlo en el que la venganza no sea el sentimiento más recurrente.

Dicho planteamiento ha resultado un espectáculo bochornoso ante los miles de ciudadanos y ciudadanas que se sentían ofendidos por lo que se llamaba desinterés de las formaciones en la oposición frente a aquellos que defendían a capa y espada no derogarla. En determinados momentos y situaciones la objetividad se pierde, incapaces de pensar en una realidad precisa que sea defendible en nuestra Constitución, ligada a un sistema judicial severamente establecido en el que un aumento de la pena resulta injustificado. Ya se encargaron las instituciones en dejar claro en su día que el desconocimiento de la ley no es motivo apelable para su incumplimiento.

Puede, o tal vez tan sólo sea la sensación de incredulidad y escepticismo en el que nos sumerge la clase política que el Gobierno, con la premura del momento, intente vanagloriarse de ser el artífice de la voluntad de los españoles, ejerciendo su postulado sin tener en consideración nada que no sea compartido por su Presidente. La realidad nos desvela que siguen existiendo voces en la calle que aluden a la falta de precaución del sistema, al desasosiego de los pensionistas por las penurias que llevan encima y esta discusión 'pretenda frenar sus ímpetu y acallar sus demandas.

No ha sido el mejor momento para intentar tildar a la oposición de falta de solidaridad con las víctimas de la violencia, la gente se ha dado cuenta del verdadero sentido en las intenciones del Sr. Rajoy, ganar tiempo para inventar con el favor que le dan sus atribuciones de definir nuevas medidas con las que dejar perpleja a la gente; es continuo el devenir de unas soluciones indecorosas a las demandas de la soberanía popular, tratando en todo momento de argumentar pareceres que predominen ante los posibles acuerdos a los que debe llegar sin dilación con las diferentes formaciones que nos representan en un Parlamento vacío de respuestas.


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