Domingo Rivero nació en Arucas un 23 de marzo de 1852, es decir, hace ya 166 años. Y a pesar de la frialdad de las cifras, lo cierto es que su presencia se nota y se disfruta. Sus poemas logran que Domingo Rivero continúe a nuestro lado. No solo la escultura que lo hace visible en el Parque Chino de Arucas, erguido y escribiendo, sino que el Museo que lleva su nombre en la capital, gracias a la feliz iniciativa de sus familiares, es una clara muestra de que los poetas viven para siempre. Por eso ese espacio cultural es un lugar abierto y libre. Y eso en los tiempos que corren es una auténtica hazaña: su familia ha logrado que la Cultura se escriba con mayúsculas. De lo que se infiere que la Literatura bien hecha y bien entendida es, además, una manera de ser y estar.































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