Hay parejas que entonan y otras que no. Hay parejas perennes y efímeras. La pareja de la imagen, musicalmente hablando, goza de buena salud. Y no porque yo los conozca personalmente, que no es el caso, sino porque en el escenario se producen unos detalles de complicidad que ya quisieran para sí otros músicos. Se entienden perfectamente: cada uno sabe su papel y respeta el del otro. Y eso se percibe en las actuaciones. Por eso Domingo Rodríguez y Juan Carlos Pérez Brito sientan las bases de la colaboración perfecta. Ya solo falta que otros los imiten. Y que sepan su papel, claro. Así ganaríamos todos. De verdad que lo creo.































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.84