Microrrelato. "Los salmones"

Fernando Tocino viedma Lunes, 12 de Febrero de 2018 Tiempo de lectura:

fernandotocinonov2017El día más inesperado me cojo una baja. Sí, me cojo una baja que me haga evadirme y escapar de todo lo que me envenena y que emponzoña todas las ilusiones. Presentaré cientos de certificados e informes que avalen dicha decisión, y que ningún tribunal médico me podrá refutar. Documentos que tengo archivados hace 26 años. Documentos que atestiguan los innumerables intentos por cambiar la educación, por intentar influir y enseñar lo diverso y lo divergente. Importantes reportes que justifican mi compromiso por guiar en la solidaridad, en el trabajo colectivo, en la guerra a la sin razón y la desmotivación. Mi cruzada de salmón cuando sube por la corriente hacia sus inicios y que se encuentra con las imponentes murallas puestas en el río. Murallas, no para pacificar y amansar el agua de la corriente descendente, sino para dificultar el gran cardumen de salmones que nadan a la contra. Mi guerra santa al monocolor y a la justificación sin razones de actos que llevan a enjutar el pensamiento con el mero pretexto de seguir estancos en nuestra zona de confort y tranquilidad. Mi conflicto con los que no quieren saber nada de la gente ni de las responsabilidades. Además, sí, me cojo la baja, independientemente de lo que me diga la inspección médica y asumo la penalización que me pongan.

Sin embargo, cada cierto tiempo me cogeré el alta ¡sólo por un día! para comprobar si las cosas cambian y el entorno se ha convertido en algo más amable y diverso. Para reconocer que la ilusión permanece y trasciende. Para entender que hay miles de personas y cosas por las que todavía merece luchar y seguir en las trincheras. Para comprobar que mi área forma parte de un todo en la aldea global del aprendizaje y la formación continua. Seguiré de alta para compartir y vivir lo bonito de otras vidas y otras experiencias. No en vano, apostaré por la tribu como única manera de entender mi existencia y la de los demás. Pero si la premisa no se cumple, ufff, volveré a pedir la baja aunque la inspección me vuelva a sancionar de nuevo.

Pero....el día más inesperado me cojo una baja para ti, amor mío. Una baja justificada y argumentada. Una baja compartida que nos lleve al lado oscuro, pero brillante, donde poder refrendar nuestro amor y nuestro compromiso. Un lugar donde no haya pretextos y poder dedicarte el tiempo que te robé durante estos 26 años. Y ese día....me importará un huevo lo que diga la inspección médica y no me presentaré a su convocatoria.


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