Y es que mientras en tres días se hacen dos escenarios carnavaleros, la obra de la calle Santiago sigue sin terminarse ante las quejas vecinales que a los mandamases se las traen al pairo, convencidos de lo que importa es el pan y el circo, Mientras no hay problemas para que un escenario improvisado esté cuando tiene que está, la misma diligencia ordenativa brilla por su ausencia para que una obra viaria que perjudica a muchos vecinos, finalice en los plazos que ellos mismos establecieron, por lo que queda claro cuales son las prioridades para los mandamases galdenses, importa más la fiesta que adecentar una calle.






























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