Nueva Ley Electoral en Canarias

Opinion

bienvenidogonzalezmedina

Desde 1982, Canarias goza de un Estatuto de autonomía propio y que desde su entrada en vigor ya necesitaba de una reforma: cómo elegir a sus representantes en las distintas instituciones políticas.

Es hora de realizar un cambio profundo en cómo hacer política y cómo aquellas personas que optan a un cargo político lo hagan como servicio a los ciudadanos.

Para alcanzar esta realidad democrática es urgente también simplificar el número de administraciones. Cualquier municipio canario soporta el gasto de, al menos, cinco administraciones distintas que dicen “servir al ciudadano”: local, insular, regional, nacional, europea.

Todo ello sin contar la presión de otras instituciones que jamás se han presentado a comicios electorales: Federaciones de municipios, el G4, ….,

Es fácil la elección de nuestros representantes. Sólo es voluntad política y el reto de competir legalmente para alcanzar un cargo público.

La elección del presidente/a autonómico si quiere tener verdadera legitimidad que se tenga en cuenta el voto de cada ciudadano. Es decir, una lista con aquellas personas que optan a esta candidatura. Y el que obtenga el mayor número de votos de todos los votantes canarios, ostentará el cargo de PRESIDENCIA.

Así puede decir las mismas palabras que pronunció Nelson Mandela: “una persona, un voto.” Que sean los canarios quienes elijan directamente a su presidente y no esperar a pactos de partidos y servidumbres internas e interminables en el Parlamento canario.

La persona elegida, formaría parte del Parlamento y tendría la potestad de formar su gabinete de gobierno (consejeros/as) con personas que sean parlamentarios/as o no.

Aquellas personas que no han sido elegidas en la votación a Presidencia, podrían estar en la listas de su circunscripción y optar a ocupar un asiento como parlamentario/a.

La elección de los parlamentarios: listas abiertas y que ocupen su asiento parlamentario las personas más votadas en cada circunscripción*

Un Parlamento de Canarias compuesto por 60 personas, es fácil saber cuántos corresponden a cada circunscripción. Sencillamente es dividir toda la población votante entre 60. El reparto sería el siguiente teniendo en cuenta los datos de las últimas elecciones autonómicas: Tenerife (25), Gran Canaria (24), Lanzarote (4); Fuerteventura (3), La Palma (2), La Gomera (1), El Hierro (1).

Estas 60 personas harían la gran labor de control del Gobierno (Presidente/a más consejeros/as) y de velar por el progreso, el desarrollo y el futuro de todas las islas canarias.

Es decir, que cada parlamentario una vez elegido ya representa a todas las islas. Y que el parlamentario de la Gomera cuando visite un municipio de Fuerteventura y observe algo que es necesario para el bien común de los ciudadanos majoreros, sea capaz de hacerlo llegar a la administración o consejería correspondiente.

Un paso más en este cambio generacional y democrático es aunar a todos los cabildos insulares en una sola administración que puede llevar el nombre de CONSEJO INSULAR CANARIO que estaría formado por los 88 alcaldes elegidos en sus respectivos municipios; con régimen propio de funcionamiento y que no se multipliquen administraciones para dar solución los mismos temas sociales, económicos, o de otra índole.

Siguiendo el proyecto de minimizar administraciones, igual se podría dar el paso para garantizar una buena seguridad a los ciudadanos: aunar todas las policías locales en un órgano único: POLICIA CANARIA. Régimen de funcionamiento único y colaboración de todos los agentes en cualquier parte del territorio canario.

Perdonad, igual es mucho pedir caminar por el sendero de la brevedad, de lo sencillo, del diálogo, de lo concreto.

Sabemos que esta vida es corta y no podemos perder la mayor parte del tiempo en burocracias, ventanillas y papeleos; perder el tiempo en reuniones sin futuro alguno, proyectos y reproyectos interminables que sólo hacen que inflar los presupuestos y las facturas de una obra, de un proyecto, de …, de….

 

Quizás, con ese principio “un voto...una persona” se nos quitará el miedo ante la prevaricación, el hurto, la malversación, porque estaríamos centrados en el servicio político a las personas que han confiado depositando el voto. Un servicio que se transforma en progreso, bienestar, futuro garantizado en las siguientes generaciones.


 

*: una circunscripción coincidirá con una isla. Es decir, siete circunscripciones.


 

Desde 1982, Canarias goza de un Estatuto de autonomía propio y que desde su entrada en vigor ya necesitaba de una reforma: cómo elegir a sus representantes en las distintas instituciones políticas.

Es hora de realizar un cambio profundo en cómo hacer política y cómo aquellas personas que optan a un cargo político lo hagan como servicio a los ciudadanos.

Para alcanzar esta realidad democrática es urgente también simplificar el número de administraciones. Cualquier municipio canario soporta el gasto de, al menos, cinco administraciones distintas que dicen “servir al ciudadano”: local, insular, regional, nacional, europea.

Todo ello sin contar la presión de otras instituciones que jamás se han presentado a comicios electorales: Federaciones de municipios, el G4, ….,

Es fácil la elección de nuestros representantes. Sólo es voluntad política y el reto de competir legalmente para alcanzar un cargo público.

La elección del presidente/a autonómico si quiere tener verdadera legitimidad que se tenga en cuenta el voto de cada ciudadano. Es decir, una lista con aquellas personas que optan a esta candidatura. Y el que obtenga el mayor número de votos de todos los votantes canarios, ostentará el cargo de PRESIDENCIA.

Así puede decir las mismas palabras que pronunció Nelson Mandela: “una persona, un voto.” Que sean los canarios quienes elijan directamente a su presidente y no esperar a pactos de partidos y servidumbres internas e interminables en el Parlamento canario.

 

La persona elegida, formaría parte del Parlamento y tendría la potestad de formar su gabinete de gobierno (consejeros/as) con personas que sean parlamentarios/as o no.

 

Aquellas personas que no han sido elegidas en la votación a Presidencia, podrían estar en la listas de su circunscripción y optar a ocupar un asiento como parlamentario/a.

 

La elección de los/as parlamentarios/as: listas abiertas y que ocupen su asiento parlamentario las personas más votadas en cada circunscripción*

*: una circunscripción coincidirá con una isla. Es decir, siete circunscripciones.

Un Parlamento de Canarias compuesto por 60 personas, es fácil saber cuántos corresponden a cada circunscripción. Sencillamente es dividir toda la población votante entre 60. El reparto sería el siguiente teniendo en cuenta los datos de las últimas elecciones autonómicas: Tenerife (25), Gran Canaria (24), Lanzarote (4); Fuerteventura (3), La Palma (2), La Gomera (1), El Hierro (1).

Estas 60 personas harían la gran labor de control del Gobierno (Presidente/a más consejeros/as) y de velar por el progreso, el desarrollo y el futuro de todas las islas canarias.

Es decir, que cada parlamentario una vez elegido ya representa a todas las islas. Y que el parlamentario de la Gomera cuando visite un municipio de Fuerteventura y observe algo que es necesario para el bien común de los ciudadanos majoreros, sea capaz de hacerlo llegar a la administración o consejería correspondiente.

 

Un paso más en este cambio generacional y democrático es aunar a todos los cabildos insulares en una sola administración que puede llevar el nombre de CONSEJO INSULAR CANARIO que estaría formado por los 88 alcaldes elegidos en sus respectivos municipios; con régimen propio de funcionamiento y que no se multipliquen administraciones para dar solución los mismos temas sociales, económicos, o de otra índole.

 

Siguiendo el proyecto de minimizar administraciones, igual se podría dar el paso para garantizar una buena seguridad a los ciudadanos: aunar todas las policías locales en un órgano único:POLICIA CANARIA. Régimen de funcionamiento único y colaboración de todos los agentes en cualquier parte del territorio canario.

 

Perdonad, igual es mucho pedir caminar por el sendero de la brevedad, de lo sencillo, del diálogo, de lo concreto.

Sabemos que esta vida es corta y no podemos perder la mayor parte del tiempo en burocracias, ventanillas y papeleos; perder el tiempo en reuniones sin futuro alguno, proyectos y reproyectos interminables que sólo hacen que inflar los presupuestos y las facturas de una obra, de un proyecto, de …, de….

Quizás, con ese principio “un voto...una persona” se nos quitará el miedo ante la prevaricación, el hurto, la malversación, porque estaríamos centrados en el servicio político a las personas que han confiado depositando el voto. Un servicio que se transforma en progreso, bienestar, futuro garantizado en las siguientes generaciones.


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