Una verdad dolorosa con palabras inoportunas

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaCelia Villalobos, diputada, portavoz del Partido Popular, ex ministra de sanidad y ex vicepresidenta del Congreso de los Diputados, como su talante la define, suele ser una política de armas tomar en cuestiones definidas como imprescindibles para la paz social; controvertida en su discurso y nada previsora de las criticas que pudiese recibir por ello, algo que parece darle igual, somete a una reflexión espontánea ano solo aquellos que perciben una pensión, sino a los que oscilan en un tramo de edad cercano a los cincuenta.

Ahorrar, con esa efusiva conclusión esta mujer de alto rango en la vida política advierte a aquellos que la escuchen. Lo que no dice la Sra. Villalobos es de dónde sacar el dinero para esos ahorros, ni siquiera la manera mejor de lograr adquirir los recursos básicos para combatir el dilema de las pensiones a un futuro recurrentemente lejano. Son las cosas de la política, aquellos y aquellas que están en posesión de la palabra les favorece argumentar su postura como mejor les cuadre, a veces recostada en una poltrona parlamentaria u otras debatiendo con sus colegas en una tertulia placentera.

Que la natalidad ha descendido en proporciones alarmantes es cierto, al igual que las personas vivimos más y con mejor calidad de vida, salvo cientos de miles de excepciones claro está, que esas no las ha tenido en cuenta para diseñar su dialéctica. Que por tanto somos demasiados para repartir el peculio también es claro como la escasa agua que cae sobre nuestros pantanos y que la situación puede llegar a ser insostenible pasa por previsible y oportuno de debatir.

Hasta ahí todo bien; ahora viene lo mejor. La señora Celia Villalobos debería de haber aportado en sus declaraciones algún argumento de peso, algo que crease esperanza de futuro más allá de la escasez de las prestaciones del Estado, algo realmente impensable para mantener el equilibrio y la paz del país. Para todo ello hacen falta políticas reformistas, que aceleren el empleo, que atraigan nuevos mercados a un país como el nuestro, ducho en pruebas de competitividad pero escaso de sueldos dignos. Una mejor visión del tiempo que queda por venir es hacerlo desde un prisma de colaboración entre los agentes sociales y el Gobierno, con plena disposición del ciudadano o ciudadana a quienes a fin de cuentas, son los sufridores de los conatos de insuficiencia dialéctica existente.

Las redes sociales difunden la noticia a una velocidad vertiginosa, no exenta de hacer de ella, según pasen los twists exagerada y con distinguidas pistas de envolvente interés. Es cierto que las personas viven más, por tanto, habrá que diseñar nuevas normas de abastecer sus demandas, no una subida a lo ultra congelado de sus ingresos como lleva haciéndose desde que el Sr. Rajoy se agarró a su asiento. Para ello, la única forma de luchar es la de crear empleo, pero estamos en las mismas, no un empleo precario, con salarios indignos y horarios indecorosos, un empleo sugerente, atrayente a los mercados internacionales y sujeto a un plan de aprovisionamiento veraz, no a la metedura de mano en la caja de las pensiones como gusta hacer al PP, aunque eso de meter mano en bolsillo ajeno es una de sus mejores alternativas. Necesitamos que nuestros jóvenes obtengan formación suficiente para desempeñar una labor que les repercuta económicamente, quelas acerque a la creación de una familia y les atraiga a la maternidad y paternidad.

Para conseguir tal opción es necesario un techo, un lugar en el que atender la planificación familiar; además habrá que conciliar el trabajo con la familia, además tendremos que dejar a buen recaudo una cantidad extra para los sugerentes según el Gobierno, Plan de Jubilación o Planes de Pensiones, estos últimos mejor porque puedes reflejarlos en la declaración del IRPF.

Luego, cuando todo esto sea una realidad, los pensionistas podrán viajar por merecimientos propios venidos de su recompensa laboral, sin la preocupación de cuidar de los hijos, atender a los nietos y repartir la pensión ultra congelada en los gastos de una unidad familiar que ya se convierte en prole.

Señora Celia, tenga usted algo de mesura en sus palabras y así no tendrá que morderse la lengua, aunque esto último seguro que no es algo que le preocupe; hasta diría yo que en el fondo, en el más oscuro fondo del asunto, en lo de decir sin fortuna que los pensionistas cobran más tiempo la pensión que los años trabajados tenga razón de verdad pero eso, muy señora mía, es la fortuna de la investigación y no la del dinero que ustedes invierten en ella.


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