La voz, alternativa a un bronco proceder
Considerando como reflujo resultante de un caos exponencialmente presumible, haciendo de la capa un escondite ridículo del que no salir para que la rojez del fracaso no sea reconocible y tomando como costumbre no decir nada más que lo que la verdad disponga y el ser humano considere no sea excesivamente objeto de zarandajas y la explicación concisa se reconozca, el año dos mil diecisiete a terminado como empezó, De manera calamitosa para las aspiraciones de una sociedad colapsada económicamente por unos sueldos indecentes, una política empeñada en una lucha en la que los programas brillan por su ausencia escudados bajo el poco pragmatismo de un afán autonómico poco sostenible, un Presidente encaramado de forma despreciativa por parte del Gobierno al ciudadano y de rabia incontenible en la violencia de género.
La esperanza se considera el eslabón perdido, ese clavo ardiendo al que se agarra por desesperación cualquiera en situación de pánico, terror o incredulidad sobre lo que está ocurriendo a su alrededor. El año que comienza no viene cargado de demasiado optimismo, sobre todo para los pensionistas que pierden de nuevo poder adquisitivo, los parados de larga duración que no ven cierto el resultado alternativo de la subida del empleo que dicen se producirá en este ejercicio, los dependientes, con una ley desabastecida de recursos cuyo dinero se va a las alforjas de Defensa, para la compra de armamento y la atención marginal hacia el I+D+i, condenado por pura conveniencia política.
Subimos escalones que nos costó sudor Y LÁGRIMAS construir para hacerlos más accesibles hace ya cuarenta años, edificamos una forma de vida con la paz social como baluarte, sobrevivimos a las maldades del terrorismo aunque ahora sea de otra clase y aprendimos que el estar todos juntos es motivo suficiente para protegernos de la intemperie destructiva de alguna parte de este pluralismo social tan elocuentemente oneroso en las circunstancias actuales de una economía con serios problemas d acondicionamiento a la demanda social.
Vamos 2018 no defraudes al sentido común, no rivalices con la incoherencia y corrige el trayecto hacía un éxito que España necesita como el agua los pantanos. Despunta al alba, pinta de anhelos cumplidos el horizonte de familias necesitadas, aplaca la ira de una sequía política abrumadora y danos otra oportunidad para forjar un destino favorable atendiendo a la formación de esas nuevas generaciones que consigan brillar en un prometedor futuro.



























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