El Consejo del Patrimonio Histórico de Canarias, máximo órgano asesor y consultivo en este ámbito, celebró su último Pleno anual, presidido por el viceconsejero de Cultura, y Deportes, Aurelio González; y el director general del área, Miguel Ángel Clavijo. En el orden del día figuraban el análisis de tres expedientes BIC, en la isla de Gran Canaria y El Hierro.
En esta última cita de 2017, Miguel Ángel Clavijo destacó el valor y la importancia de la cooperación, como se produce a través del Consejo de Patrimonio Histórico, un órgano que considera "importante para establecer líneas de trabajo coordinadas para la restauración, protección y puesta en valor de nuestro patrimonio cultural". En esta sesión del máximo órgano asesor y consultivo, que contribuye a la coordinación y armonización de la política de las Administraciones Públicas de Canarias en esta materia, se dio luz verde a tres expedientes, dos relativos a la isla de Gran Canaria, y uno a El Hierro.
se informó favorablemente del expediente de la Fiesta de la Rama de Agaete, con categoría de Ámbito Local, manifestación de la cultura popular que, arraigada en la Villa de Agaete, se vincula a la festividad religiosa de la Virgen de las Nieves, disponiéndose de referencias escritas desde la segunda mitad del siglo XIX.
Desde muy temprano en la historia postconquista de Gran Canaria, Agaete fue un importante centro productor de azúcar, existiendo al menos dos ingenios azucareros documentados. Así, a lo largo de los siglos XV, XVI y XVII la leña de pino, acebuche, almácigo, escobón y brezo procedentes de la zona alta del valle de Agaete y pinar de Tamadaba, se transportaba a través del Lance de Bisbique hacia los ingenios azucareros, llevándose a lomos de bestias. Por tanto, durante siglos es un hecho que el transporte de leña hasta la costa, fue un acto regular propio de la historia de Agaete y la estampa de los acarreadores era habitual, generándose un imaginario colectivo y popular que marca una relación ancestral entre las comunidades del valle y los recursos forestales de su cabecera, en especial del Pinar de Tamadaba.
En cualquier caso, la costumbre de enramar las iglesias y las calles en fechas de celebraciones, a modo de decoración, fue común en Canarias pero, sin duda, la Rama de Agaete, es la más popular del Archipiélago y la que en su fisonomía y desarrollo tiene un carácter único que hace que su valor simbólico sea más amplio, dominante y que escape a los límites locales.




























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