Llegaron las primeras lluvias y con ellas los desprendimientos de piedras en la carretera de La Aldea, que otra vez representa un largo calvario para sus usuarios. Y es que en cualquier momento la tragedia puede originarse, ya que la seguridad no está garantizada. Mientras los vecinos se juegan la vida día a día, los políticos siguen dilatando en el tiempo unas obras que ya deberían de estar finalizadas.





























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