En primera persona

Opinion

pedrorodriguezmoyGloria vive el problema de la pobreza infantil en primera persona. Es madre de familia numerosa y monoparenteral, y una de los tantos miles de personas desempleadas en Canarias. Trabaja en hoteles del sur de la isla de Gran Canaria como camarera de pisos, pero se quedó en paro y ha agotado las prestaciones por desempleo. Ella y sus cuatro hijos -que tienen 16, 12 y cinco años, mientras que la pequeña acaba cumplir seis meses- son una de las muchas familias que no perciben ingresos en nuestra Comunidad Autónoma.

Viven con los 300 euros mensuales que le pasa como pensión el padre de los dos mayores, del que Gloria está separada porque la maltrataba.

Los niños de Gloria, al igual que el de otras familias que suelen presentar algunas situaciones económicas tan precarias, suelen recibir una alimentación escasa o incompleta y, como consecuencia, sufren deficiencias de crecimiento según las ONG que prestan ayuda, que también observan un incremento del fracaso escolar y los trastornos psicológicos, e, incluso de marginalidad y de los comportamientos delictivos entre los menores. En mi próximo artículo les hablaré de ellos, " Los Menores". Todos los días habrá que recordar al filósofo y matemático Pitágoras: "Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres".

Volviendo al tema, " al nacer mi hija pequeña, lloraba porque no se saciaba con lo que le daba de pecho, yo creo que porque yo estaba mal alimentada. A veces no tenía ni unas galletas que comer", recuerda con tristeza Gloria. Llegó un momento en el que sus hijos mayores se iban al colegio " con un vaso de leche con colacao y, como mucho, algo de pan duro.

Hoy en día Gloria acude a un comedor social donde le dan la comida del medio día y alguna cosa para pasar el resto del día, como fruta o comida que les ha sobrado. Además, la responsable del centro le dijo que en un momento de necesidad podía acercarse y pedirles algún alimento que le faltara, como un litro de leche, por ejemplo, me explica Gloria.

Por eso desde aquí hago un llamamiento e invito a ser solidario siempre, y más si se es posible en estas fechas, desde las grandes superficies, el supermercado habitual, la parroquia, el colegio, etc. Podemos depositar algún tipo de alimento, gracias a estas iniciativas y gestos por nuestra parte muchas ONG pueden ayudar a los más vulnerables, desde comedores sociales, bancos de alimentos, donaciones de ropa, juguetes, material educativo, apoyo escolar, etc.

Llevo varios artículos en los que les hablo de los comedores sociales, en los de Mensajeros de la Paz, repartidos por diversos puntos de la geografía Española, en el del comedor social de las Hijas de la Caridad en Las Palmas de Gran Canaria, cada día desayunan, almuerzan, meriendan o cenan en ellos niños que, de otro modo, se irían a la cama o al colegio con el estómago vacio; familias completas, desde los más pequeños a los abuelos; parejas, y personas solas. De los que reciben ese apoyo, muchos de ellos no habrían imaginado llegar a esa situación y el resto, personas inmigrantes, muchos de ellos derivados de entidades como los servicios sociales de ayuntamientos y otras ONG.

Gracias a Cáritas que la ha ayudado con ropa y a veces le ha pagado algún recibo de la luz, Gloria está pudiendo sacar a sus cuatro hijos adelante sola. También gracias a la casa de Galicia en nuestra isla de Gran Canaria, los regalos y juguetes nunca le faltan por el día de Reyes a sus hijos.

Un pilar fundamental que está contribuyendo a evitar la fractura social de los que se han quedado sin empleo ni prestaciones es el ámbito familiar, ya que padres, abuelos y otros parientes, e incluso los vecinos, se han convertido en muchos casos en la red que les presta apoyo para salir adelante.

No es así en el caso de Gloria. Ni sus padres ni hermanos le han ayudado en todo estos años, de hecho no conocen a su hija pequeña. Ella cree que es porque se separó y ha tenido otras parejas, su familia no aprueba su estilo de vida. Dice, "me consideran la oveja negra", lamenta.

Ya inmersos en fechas navideñas, esta madre Canariona no se plantea extras. Sus hijas son ahora mismo su familia, sus amigas, son una piña, dice sin poder evitar emocionarse.


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