Diversidad, diálogo y legalidad
Hoy es una jornada multicolor en las ideas, en los sentimientos, en las palabras e incluso en describir la historia. Este último aspecto me temo lo peor: que sea un resumen simplista de los culigans del nacionalismo español revindicando a las mayorías silenciosas el amor a esta “patria”, solicitando a gritos unidad, legalidad y defensa del Estado de Derecho.
En otras latitudes también me temo que salgan culigans defendiendo envueltos en banderas el derecho a olvidarse de aquel país que hace unos cuantos siglos les invadió, conquistó e impuso el eslogan: DIOS, PATRIA Y REY.
Mientras, tanto en un lado como en otro, millones de ciudadanos se levantan todos los días a cumplir con sus obligaciones: trabajar, llevar a los hijos al colegio, atender las necesidades del hogar, pagar los impuestos, contribuir al bien común, atender a los ancianos y enfermos y una larga lista de obligaciones; incluso hablar y reflexionar con serenidad sobre el presente y el futuro de cada una de las sociedades que componen este puzle.
Realidades sociales que han evolucionado con el tiempo abriéndose paso al progreso, a la verdadera convivencia, a sentirse diferentes porque ya lo eran antes de la conquista.
Hoy habrá gritos y lagrimas ante el clamor de: ¡¡ viva España, viva el Rey!!; lágrimas ante el paso de la cabra por el paseo de la Castellana; golpes de pecho y miradas atravesadas hacia los Pirineos y la Junquera. Habrá gestos con manos en la boca soltando chascarrillos y chistes baratos sobre las patatas y sobre la gallardía de los prohombres fieles a la legalidad, a su legalidad que no es la misma que la del resto de mortales.
Seguro que no aparecerá en el vocabulario empleado las palabras corrupción, robo, políticos aprovechados que han metido la mano en el cajón de los impuestos de los contribuyentes; no aparecerá la prevaricación.
Tampoco aparece en sus mentes el texto del preámbulo de la Constitución española de 1978: “La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra”.
Y cuando se dice “nación española” son todos y cada uno de los ciudadanos que componen dicho Estado. No dice que quedan excluidos personas que pueden robar, prevaricar al margen de la ley y nos le pasa nada. No dice que estos personajes solo trabajen para garantizarse privilegios, alfombras rojas y besa manos; no dice que vayan al Congreso o al Senado a decir medias verdades o promulgar promesa incumplidas; no dice que vayan a estos dos escenarios a soltar cualquier proclama intentando ridiculizar a las distintas sociedades integradas en este Estado o incluso intentar ridiculizar a Estado de América Latina.
Con la actitud de culigans políticos no se encontrarán pasos para el diálogo, el progreso y la concordia.
Estos son los primeros en irse cuando piden a otros políticos que no son interlocutores válidos para cualquier acuerdo del Estado con otras instituciones legales y legítimas.
Y esto lo saben incluso las mayorías silenciosas; esas que cuando toca hablar democráticamente se quedan solucionando en el bar o en el sofá los problemas que les afectan diariamente y directamente. Ahí están los datos: millones de personas que no van a votar cuando corresponde elegir a los representante “legales” en las distintas instituciones.
Por tanto, hoy toca levantarse, desayunar fuerte y dar un paseo por la playa o el monte y reflexionar si llegamos a fin de mes al lado de aquellos que se atragantan con la legalidad, la igualdad, los derechos humanos y tanta verborrea que no no va acompañada con los hechos.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27