Cataluña: la historia como ciencia vs. La manipulación de la historia
Sin duda alguna, en la mayoría de las facultades de política, el ejemplo de Cataluña será estudiado por los investigadores, resaltando la labor de manipulación de la Historia como instrumento para el crecimiento del independentismo.
En las escuelas catalanas centran el origen de la lucha por la independencia en el año de 1714. Después de la Guerra de Sucesión española, al ser nombrado sucesor de Carlos II, el francés Felipe de Anjou, Felipe V, encargado de anular el autogobierno a Cataluña, con el Decreto de Nueva Planta.
La afirmación que hacen los profesores manipuladores de que España y los españoles le arrebataron el autogobierno parte de un gran error, de una falta de rigor y empatía.
Estamos a principios del siglo XVIII, la unidad dinástica de los reinos de España pasa de la casa de los Austrias a la casa de los borbones, que continua en la actualidad. Nos encontramos en el Antiguo Régimen, el Tercer Estado no pintaba nada, la mayoría de la población no privilegiada estaba marginada por el poder del rey y la nobleza. Es la nobleza catalana, al apoyar al archiduque Carlos de Austria, la que pierde el poder político, pierde su autogobierno, una ínfima parte de la población catalana de principios del siglo XVIII, que también sometía a la mayoría de los payeses.
La afirmación vertida por los manipuladores de la Historia no se sostiene. ¿Qué poder tenía los “españoles”?
Los pueblos de los distintos reinos de España sufrieron el centralismo impuesto por el rey Felipe V, francés de la casa borbónica. Es la monarquía absolutista, inspirada en el rey Sol, el francés Luis XIV, abuelo de Felipe V, la que impone su voluntad. En ningún momento el pueblo catalán disponía de autogobierno y lo pierde. Es la nobleza catalana, la que sometía a su pueblo, la que pierde el poder político, manteniendo el poder social.
Otro tema es el sostenido por la famosa frase: España nos roba. La revolución industrial desarrollada por la burguesía catalana se sostiene, durante el siglo XIX y XX, gracias al proteccionismo del mercado español. La producción textil catalana no podía competir con la británica, salvo bajo el paraguas de un mercado exclusivo, el español. En la cuenta de haber y debe, además de lo que aportan al fisco tiene que incluir lo que ingresan de las ventas de sus productos industriales al resto de los pueblos del Estado español.
El derecho al autogobierno no tiene que ir ligado a la manipulación de la Historia y al desarrollo de la xenofobia.




























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