Con zeta
Nada más digno de denuncia que el comportamiento indigno. Quizá, por ser tan sabidillo el concejal de La Laguna, de dedo rápido para saltar de un chat a otro, ha logrado equivocarse en la elección. No digo en la elección del chat donde escribió su estupidez, sino en la elección de lo que él más tarde, cuando se vio atrapado entre el dedo y el teclado, dio como explicación. También en lo expresado en el mensaje, sin duda. Su, ya clásico en determinados ambientes, está sacado de contexto, vuelve a demostrar cómo no se puede andar con un teclado cuando uno no es capaz de dilucidar qué puede, y qué no, decir para evitar insultar la honestidad de un grupo de personas. Personas a las que, es muy probable, ninguna gracia les hará estar en el mismo entorno de este individuo.
Pongámonos en la hipótesis del despiste. Admitamos que, en el fragor de la tecla, acabase escribiendo la frase en el lugar equivocado. Me refiero, está claro, a la continuidad de su excusa – ya se sabe, excusa no pedida acusación manifiesta – al referirse a una conversación en la que hacía mención a una tercera persona. Nadie, por el momento, ha podido ver esa conversación en la que cabía tan soez expresión. Eso sí, en su descargo, este señor que en su nombre reitera la zeta, hace referencia a la acción de un perito – ajeno supongo a todo el frangollo – para poder mostrar el hilo de la conversación. Vamos, otro clásico, la huida hacia adelante.
Al final, con el caso de los mensajes misóginos, no solo se pone en evidencia la torpeza de algunas personas – ya no tan jóvenes – cuando se mueven en las redes sociales, cometiendo la imprudencia de escribir no solo un mensaje inapropiado sino elegir el lugar inadecuado. Sobre todo, porque cuando uno entra en un grupo de WhatsApp – que los carga el diablo – no sabe con total certidumbre a quiénes se dirige. Salvo que esté muy controlado, las personas entran y salen con el único requisito de ser admitidos por quien lo administre. Lo más probable, si no los tienes en la agenda del teléfono, es que desconozcas quiénes forman parte del grupo. Razón, si tal hubiere, para asumir un comportamiento responsable a la hora de dar rienda suelta al teclado. Nada digamos de qué puede pasar por la mente de alguien, cuando así se expresa.
Con el asunto en cuestión, también se reaviva, en vísperas del congreso regional de los socialistas canarios, la hoguera del conflicto de la agrupación lagunera. En este caso, ni el uno – Abreu – ni el otro – el torpe escribidor – se han cortado un pelo a la hora de mostrar la inquina que se profesan. El segundo, acusando al primero de la filtración a los medios, como si el problema fuese exclusivamente la publicidad de su comentario. El primero, afeando la conducta del primero, por la acción cometida. Sobre todo, por sentirse traicionado al ser uno de sus cercanos que lo abandonó por una frustrada moción de censura, de hecho el primero aupó al segundo en su lista. Lo más triste del caso, si no lo fuese ya por lo soez de la expresión vertida en el mensaje, la utilización en sus luchas intestinas. Claro, nos enteramos que era una de los elegidos por el nuevo Secretario General para formar parte de su ejecutiva (quizá en la secretaría de selección de personal para el empleo). Acaso fuese tal el detonante, pues quién sabe, de no haber estado en dicha lista, quizá nunca habríamos conocido cómo se las ventila el susodicho.
Todo esto, cuando se habla de la reactivación y modernización del partido en el que está suspendido de militancia, da mucho para pensar. Pues cuántos individuos de tan baja estofa, pueden haber en las listas sin que nos hayamos enterado. Sobre todo porque no hayan otros más que con zeta de zoquete estén pululando por los aledaños del poder, buscando un lugar donde cobrar un sueldo de ensueño. En qué estarían pensando en Paraguay, cuando reservaron tal denominación para identificar con ella a un cargo público.



























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