¿Qué he de hacer para tener un hijo delincuente?
“Darle todo lo que pida, no darle ninguna educación espiritual, no regañarle nunca, hacerle todo, ponerse de su parte cuando tenga un conflicto con los profesores...”
Ahora que empieza el curso escolar, he querido rescatar algunas declaraciones del juez de menores Emilio Calatayud, conocido por los medios por sus sentencias y su decálogo para formar a un pequeño delincuente
Su famoso decálogo:
Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida.Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece. No le de ninguna educación espiritual.
Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente. Cuando diga palabrotas, ríaselas.
Esto lo animará a hacer más cosas graciosas. No le regañe nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace.Podría crearle complejos de culpabilidad.
Discuta y riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así no le sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.
Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres.
El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad lo que quieren es fastidiarlo.
Y tras esto, el juez Calatayud advierte: sigan estos consejos y formarán en casa un pequeño tirano, que con el tiempo podrá convertirse en un auténtico chorizo.
Los 5 principales problemas de los adolescentes
1.-La pérdida de autoridad de los padres. Qué es esto de que yo no puedo corregir a mi hijo y, sin embargo, tengo que responder de lo que hace él. Antes tu padre te decía que tenías que a la escuela y ya estabas corriendo. Ahora te dicen que no les da la gana y no van. Y como la ley no es obligatoria después de los 16 años, pues no hacen nada. Además, cada vez más, estamos juzgando y condenando a menores por pegar o insultar a sus padres, a sus hermanos, a sus abuelos... Y muchos padres están desconcertados con estas reacciones de sus hijos.
2.-La pérdida de autoridad del maestro. Esto es consecuencia de las malas leyes educativas que hemos tenido en las últimas décadas. Las sentencias que más me duele dictar es el imponerle a los chavales aprender a leer. Pongo unas 25 medidas como esta al año. Además, anualmente sanciono a otros 250 chavales con la medida de sacarse la enseñanza obligatoria. O estudias por lo civil o estudias por lo criminal.
Qué es eso de tener que aprobar por ley. El que suspenda debe repetir. No se puede pasar de curso con dos asignaturas. Esto es como si un médico que te va a operar ha suspendido quirúrgicas. No te puede operar, no te ofrece ninguna seguridad ni confianza.
3.-El compromiso social y los medios de comunicación. Los jóvenes tienen demasiada información sin filtrar. A veces, “tenemos la obligación de saber dónde ese mueven nuestros hijos. Con quien navegan. Hay que educar, pero hay que violar la intimidad de nuestros hijos. Porque en las redes hay mucho corrupto y mucho sinvergüenza”.
Cerca del 75% de los menores accede a Internet sin ningún control de los padres y cerca de la mitad de los encuestados se conectan varias veces al día. Y eso es preocupante.
Y el uso del móvil es otro problema. El móvil es un instrumento peligroso para cometer actos delictivos, porque ahí es donde está subiendo la delincuencia en menores. Es el medio en el que se están produciendo el ‘bullying, las amenazas, las coacciones, contra el honor, contra la intimidad, de contenido sexual.
4.-El principio de que todos somos iguales. Y eso no es verdad, como digo yo, yo soy más igual que mi hijo. El maestro debe ser más igual que un alumno, un político es algo más que un ciudadano porque tiene mayor responsabilidad.
Un reflejo de cómo están ahora las Cortes es producto de la mala educación. Cuantos más jóvenes peor formados y mucho más maleducados. Con las últimas reformas educativas se han perdido mucho las formas y los valores.
5.- Otro problema, es la dificultad que tienen muchos padres para admitir que sus hijos ha cometido un delito. Casi nadie está preparado para que le llame la Policía o la Guardia Civil y le diga que han detenido a un hijo porque ha robado, acosado, etc. A mí, más de un padre y más de dos me han llegado a decir: “¡Cómo va a encerrar a mi hijo en centro de Menores, eso es para los chorizos!” Y, claro, no te queda otra que bajarlos de la nube. “Es que su hijo es un chorizo”.
Espero que estas líneas les hagan reflexionar, y si aun están a tiempo, no formar a un futuro delincuente.



























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