La ciudad depende de la tonalidad y de la frescura. Claro que dicho así, tal vez no se entienda lo suficiente.
Si por tonalidad entendemos, primero, nuestra disposición a mirar de manera diferente, a la ciudad le ocurre lo mismo: se muestra fiel a tus ojos. Si por frescura interpretamos el dejar atrás la nostalgia paralizante, viene a resultar que el lugar en el que has nacido te recibe otro día con los brazos abiertos. Pero, claro, para que todo sea efectivo, hay que tratar con la realidad de “tú a tú”, donde la mirada se convierte en una vereda por la que transitar con tranquilidad.
Pero para eso hay que salir y mirar.































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.47