La cantonera no siempre trae agua limpia y clara. A veces viene tan revuelta que parece que la clase dirigente se ha metido en ella para ensuciarla con sus palabras afiladas de navajas albaceteñas. Claro que lo de “clase dirigente” es un decir: ni clase, ni dirigen. Sí tienen muy claros sus intereses de casta. Y son de todo tipo y variados: cuando no especulan con el dinero de todos, cambian las normas y las condiciones laborales de los empleados públicos. Ya ven: unas personas elegidas democráticamente de pronto se sienten iluminadas por una Divinidad desconocida y se atreven a torcer los derechos laborales y cercenar el futuro. Eso sí: ellos quedan siempre fuera de la medida. Por eso lo de “clase dirigente”.





























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