La Primavera en Arucas viene a significar la recuperación del paisaje que ha estado escondido en los días grises y fríos.
Resulta llamativo comprobar cómo los lugares regresan para decirnos que nunca se han marchado. La palmera vuelve a renacer aun más erguida y alcanza el cielo azul que, matizado de nubes débiles, deja pasar el calor delicado de un sol que todavía no han llegado a su cumbre. El verde permanece, aún no se ha secado. Por eso la Primavera, cuando llega, se viste de claros y sombras, como para no asustar.
Y para decirnos, además, que la vida es apenas un instante.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.47