El cascanueces es un cuento de hadas-ballet estructurado en dos actos, que fue encargado por el director de los Teatros Imperiales Ivan Vsevolozhsky en 1891 y se estrenó en 1892. La música fue compuesta por Tchaikovsky entre 1891 y 1892. Se trata de su op. 71 y es el tercero de sus ballets.
Tras el éxito de La bella durmiente en 1890, Ivan Vsevolozhsky, el director de los Teatros Imperiales, encargó a Tchaikovsky la composición de un programa doble con una ópera y un ballet. La ópera seria Iolanta. Para el ballet Tchaikovsky volvería a unir fuerzas con Marius Petipa, con quien ya había colaborado en La bella durmiente. El material que eligió Petipa en esta ocasión fue una adaptación titulada El cuento del cascanueces que había escrito Alejandro Dumas, basándose en El cascanueces y el rey de los ratones de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann. La trama de la historia de Hoffmann (y la adaptación de Dumas) se simplificó en gran medida para el ballet en dos actos. El cuento de Hoffmann contiene un largo flashback dentro de su trama principal, titulado El cuento de la nuez dura, que explica cómo el príncipe se convirtió en el cascanueces. Esto tuvo que ser omitido en el ballet. Petipa proporcionó a Tchaikovsky instrucciones muy detalladas para la composición de cada número, incluso en cuanto al tempo y el número de compases. La finalización de la obra fue interrumpida durante un corto periodo de tiempo debido a una visita del compositor a Estados Unidos durante 25 días para dirigir los conciertos para la apertura del Carnegie Hall. Tchaikovsky compuso algunas partes de este ballet en Rouen, Francia.





























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