Un leve recorrido por la UD Barrial
Para iniciar este escrito, voy a partir del dato objetivo de que el fútbol en Barrial, es el deporte con más practicantes, licencias, aficionados, seguidores etc., antes y ahora; y dobla en número, en el mejor de los casos, a cualquier otro deporte.
La U.D. Barrial, no es sólo fútbol; es desde sus inicios, de una manera intuitiva y principalmente básica, el elemento formativo e integrador más sencillo, útil y barato del barrio, que transmite valores tan básicos como la amistad, el compañerismo y el respeto (al grupo, entrenador, delegado, etc.).
El referente futbolístico de Barrial, no es otro que el Club que lleva su nombre; un club en el que desde sus orígenes, la preocupación por la labor social, formativa o cohesionadora, ha acabado convirtiéndose, en una necesidad para sí mismo y para el barrio.
Con el tiempo este equipo ha ido avanzando progresivamente hasta convertirse en uno de los grandes del fútbol base y amateur; es decir pasó de tener 2 ó 3 equipos (infantil, juvenil y amateur) en el mejor de los casos, a tener múltiples equipos en sus diferentes edades (pre-benjamines, benjamines, alevines, infantiles, cadetes, juveniles y amateur).
Ello, nos viene a demostrar la capacidad de adaptación de este club a esta sociedad que demanda cambios constantes y que de alguna manera le ha obligado a modificar su estructura: Juntas directivas más amplias y organizadas, coordinadores, entrenadores, masajistas, delegados, responsables de material, fisioterapeutas, etc. Todo ello para dar respuesta al rol que ya había adoptado el fútbol de ser un elemento formativo y de cohesión de primer orden, y a los valores básicos de formación: amistad, compañerismo, respeto; a los que luego, se les ha añadido, el comportamiento dentro y fuera del campo, el cumplimiento de la reglas de juego, el esfuerzo para conseguir metas, el aprendizaje táctico de sus entrenadores, las señas de identidad del club y de su barrio; y otros muchos valores que, de una forma absolutamente altruista y desinteresada, ha fomentado esta entidad. En pocas palabras, la U.D. Barrial ha apostado desde siempre, de una manera decidida por una idea: La de formar personas.
En los últimos años, con una sociedad, como dijimos anteriormente, tan cambiante, este club tuvo incluso la capacidad adaptarse a una nueva demanda o necesidad del momento; la incorporación de la mujer al mundo del fútbol (fútbol femenino); y lo hizo creando equipos femeninos e incorporando niñas en equipos de niños en las edades hasta alevín (10, 11 años), no sin dificultades ya que los estamentos federativos no apostaban por facilitar su integración; pero todo este recorrido, como podrán imaginarse, no ha sido un camino de rosas; muy al contrario, La U.D. Barrial, ha pasado por tremendas crisis, tanto deportivas, como económicas, institucionales y también orgánicas; sin embargo y de una manera constante, ha sabido siempre encontrar una salida digna a sus graves y poco comprendidos problemas de uno de los mejores exponentes del fútbol de cantera reconocidos, en nuestra Comunidad.
En orden a lo anterior, nos atrevemos a decir, que todo ello ha sido posible gracias al esfuerzo de personas, cuyo único interés ha sido aportar su esfuerzo personal para conseguir que la suma de todos, hicieran posible que este Club fuera para su barrio y su afición, un referente claro y consolidado del proyecto deportivo de club más ilusionante.
No creo equivocarme, si digo que el barrio al que representa, necesita generar espacios de ilusión y de identificación, sin perder consistencia en su bagaje histórico. Barrial, en mi opinión, necesita recuperar sentimientos mediante la vivencia de las emociones que proporciona la actividad que el club desarrolla. La U.D. Barrial, es un icono que no debería olvidarse, porque representa por sí mismo un espacio de recuperación de nuestros sentimientos como barrialenses.
En toda su trayectoria han habido presidentes que han sido buenos gestores y otros no tan buenos; sucediéndose unas tras otras, las juntas directivas, cuya identificación con el club siempre han estado motivadas básicamente por el afán de llevar al Club a lo más grande, con una dedicación casi en exclusiva a la generación de buenos resultados deportivos, económicos y patrimoniales; el propio patrimonio del club, es fruto del esfuerzo y del cariño de este barrio tan emprendedor, que ha participado, no sólo con aportaciones económicas, sino también con su mano de obra; y por ese generoso gesto del barrio hay que aspirar a recuperar el espíritu de la U.D. Barrial, para todo el barrio y para toda su masa social.
Y digo, solamente, aspirar, porque no podemos, ni debemos ignorar que el tiempo que nos toca vivir no tiene los mismos perfiles de necesidad que antes y, por ello, los perfiles de soluciones son totalmente diferentes. Antes, el perfil de necesidad era más nítido, eran el socio y los aficionados que acudían al campo cada partido con su aportación económica para cubrir el presupuesto deportivo. Hoy la clave para el desarrollo de un proyecto deportivo, está en una gestión en proyección deportivamente expansiva y de necesidad de supervivencia.
Con esta situación en la que de seguro habrán diferentes opiniones respecto de los procesos que han de darse, sólo puedo afirmar que a pesar de todo, a día de hoy, la U.D. Barrial tiene todavía la oportunidad de sin perder su identidad histórica reconocida, de proyectarse al futuro con la fuerza necesaria para volver a ser como mínimo, lo grande que fue.
Nuestro club, ha sabido siempre desactivar todos y cada uno de los procesos que lo han amenazado; y todo ello, porque sus directivos han sabido en todo momento interpretar las claves del fútbol; y esta vez, como no podría ser de otra manera, habría que llegar a un entendimiento para desactivar el divorcio que lo separa de una parte muy importante de sus socios, y por ende de su masa social.
También debiéramos valorar el perfil que la U.D. Barrial tiene respecto de ser un proyecto de club de fútbol y al que sólo le falta el apoyo claro y decidido de las instituciones, que tienen la responsabilidad de coliderar los procesos de evolución de las entidades, sobre todo, cuando se representa a una extraordinaria parte de la historia de este popular barrio emprendedor de Gáldar.
Llegados a este punto, deseo manifestar con rotundidad, que es evidente, que el tiempo de todos los mandatos acaban y creo sinceramente que cuando acabe éste, lamentablemente se podrá recordar, como el más conflictivo de toda la historia de nuestro Club.
También creo, para finalizar, que la solución a la problemática que afecta a la Entidad en estos momentos, pasa por un debate profundo en el seno de la entidad, que se debería afrontar cuanto antes, para situarnos en condiciones de plantear nuevos objetivos, nuevas estrategias, nuevos comportamientos y, por lo mismo, si fuere necesario, nuevos dirigentes que tengan la capacidad de generar ilusión a un barrio que, como dije anteriormente, necesita generarla, porque cada vez es más necesario tener iconos de referencia que nos identifique con él, en los sentimientos a través de las emociones.




























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