Hay que reconocer que los mandamases galdenses se lucen en eso de planificar obras ya que una vez y otra vez, suele pasar que la nefasta planificación municipal, desquicia a los vecinos, que son quienes sufren la ineptitud planificadora. Lo de este miércoles con la obra de la Bajada de Las Guayarminas, es rizar el rizo, ya que es muy ocurrente eso de hacer una obra de estas carecterísticas en estos días de compras navideñas, y encima imposibilitar el acceso al centro de salud. Como decía uno de los afectados, mucho poner flores en la calle Larga, pero gestionar con cabeza más bien poco.





























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