Hay noches que no tienen explicación.
Hay noches tan efímeras que muchas personas no pudieron ver y disfrutar lo que los colores son capaces de crear al mezclarse en la oscuridad. La noche, con su negro encanto, es capaz de disfrazar los deseos y las pasiones. Por eso es tan sugerente. Por eso se hace el amor en las noches negras. Pero si la noche es azul, la magia ha llegado. Pero decir magia es decir poco. Debería haber otra palabra que englobara sensaciones y emociones y deseos. La noche azul, como gesto reivindicativo, se mimetizó con las luces de los coches que al mezclarse cambiaron la atmósfera del momento y la elevaron a la categoría de poesía lumínica. Poesía de la Luz: está bien eso.
Dos palabras perfectas en nuestras existencias efímeras. Si la Poesía lleva implícita el ritmo y la pausa, la Luz provoca que las transiciones entre los versos se suavicen, dejando un aire delicado en la oscuridad.






























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