Al Barranco de Agaete lo podemos considerar como el linde entre las dos Gran Canarias, la Paleocanarias, la Gran Canaria antigua, seca, castigada por el sol, por el paso del tiempo; tierra de pinares cicatrizada por agrestes barrancos y la Neocanarias, la Gran Canaria joven, fértil, la de la selva de Doramas, acariciada por los Alisios, tapizada de almagre, terrazas, pastos; fedataria del sudor de sus gentes, poblada por un pueblo que lucha por no perder su identidad, que se niega a no divisar los ganados de ovejas pastando y al mismo tiempo cosmopolita y tolerante, una tierra superpoblada, sobreexplotada, maltratada, que resurge, que se enaltece tal como renacieron sus volcanes aportándole tan solo un poco de mimo y cuidado.
Se propone una caminata cortita, no llega a los 8 kilómetros, en la zona de contacto entre Paleocanaria y Neocanaria, donde destaca el paisaje de majestuosas montañas, unas longevas y vetustas, que otean a sus hermanas, mozalbetas, lozanas, orgullosas, que presumen de su juventud con formas suaves en sus cimas, con caideros de infarto y barrancos encajados que nos descubren una multitud de coladas todavía muy poco alteradas por los agentes erosivos.
Transitaremos siempre por la Neocanarias, por las coladas del ciclo post Roque Nublo y Ciclo Reciente, eso sí, sin perder nunca de vista el Macizo de Tamadaba del Ciclo I, testigo subaéreo del basamento insular. Representa uno de los relieves de mayor identidad insular al igual que Inagua- Pajonales y Güigüí, Tasarte - Tasártico, restos del gran volcán en escudo.
El Ciclo Reciente comienza hace 2’8 millones de años,(Pliestoceno,Holoceno), se establece la actual configuración de la isla, aparece La Isleta. El material emitido es mayormente basáltico y se estima que la última erupción fue en el siglo II d.c. en el Hondo de Fagagesto.
A lo largo del recorrido predominan los herbazales sin embargo vemos como el pinar, la retama , el codeso y escobones comienza a recuperar el espacio de donde los desalojaron, así como en fondo de barranco los Sauces. Sin olvidar a Vinagreras, Aeoniun, tederas, etc.
TRAMO 1: Valle de Agaete – Fagagesto.
TRAMO 2: Fagagesto – El Sao por Barranco Los Cabucos.
TRAMO 1: Valle de Agaete – Fagagesto.
Para localizar el comienzo del sendero debemos subir por la carretera que del Valle de Agaete conduce a El Sao, después de las dos curvas más pronunciadas una vez pasada la Casa de La Esperanza, no fijamos en unas tuberías de plástico negra que cruzan la carretera sobre nuestras cabezas. Al localizarlas vemos que a nuestra izquierda hay un hueco para dejar el coche, lugar conocido como Madrelagua. Justo en ese hueco comienza el sendero, se localiza sin ningún problema, entre pinos y un pequeño estanque. El sendero sube bien marcado entre la divisoria de aguas del Barranco de los Ríos (a nuestra izquierda) y el de Montaña Gorda. Una vez que el sendero se convierte en vereda debemos de estar atentos, oiremos agua corriendo proveniente de un pequeño respiradero en el mismo camino. Desde ese respiradero abandonamos la vereda que sigue para cruzar el barranco hacia la tubería de los Pérez y comenzamos a subir por un cono de derrubios. La tierra está algo suelta y la pendiente es elevada por lo que debemos ir con cuidado. Desde los derrubios localizaremos una tubería de plástico blanca en la misma cabecera del barranco, justo donde la pared es totalmente vertical, ese es nuestro punto de referencia para cruzar dicha cabecera.
Recorrido aproximado para superar los Laderones de Montaña Gorda.
Una vez en la tubería seguimos la pequeña vereda que nos llevara al mismo cauce del tramo superior del Barranco de los Ríos, no debemos cruzarlo, cogeremos por una vereda a la derecha por la misma vertiente que vamos. Como referencia tenemos un pequeño cuarto de cemento, no debemos llegar a él, nos sirve para saber que no debemos cruzar el barranco. Ahora el sendero vuelve a estar muy claro y después de conducirnos un poco hacia nuestra derecha abandonando la ladera del barranco, nos vuelve a llevar a ella (tenemos el fondo de barranco a nuestra izquierda, totalmente tapizado de vegetación y muy encajado). Seguimos justo hasta cuando el sendero comienza a bajar, en este punto buscamos una pequeña red, la veremos a nuestra derecha. Dicha red nos sirve de puerta para seguir por la tubería que nos encontramos, seguimos la tubería hasta encontrarnos con un murete de piedras que nos corta el paso, además como referencia vemos en el barranco un pozo abandonado. Desde el murete comenzamos a subir, hasta encontrar una pequeña vereda que nos conduce a la ladera noroeste de Montaña Gorda, seguimos la vereda, va siempre a la misma cota y recorremos las laderas oeste y sur. La vereda se convertirá en una pista abandonada que nos llevara a la carretera general, a 10 metros del Bar Antonio Pinocha. Nos encontramos primero con un perro debidamente amarrado en unos contenedores y luego una puerta metálica, en el supuesto que esté cerrada hay que volver a dejarla cerrada.
A solo unos metros de comenzar el sendero nos topamos con los restos de un horno de brea, testigo del aprovechamiento del pinar en la época autárquica.
Tanto en la subida por los laderones, como en la bajada por el Barranco Los Cabucos contemplamos coladas de lavas cordadas. Cuando estas lavas salieron expulsadas al exterior, fueron canalizadas por los cauces de los barrancos que la acción del agua y del tiempo ya los había horadados.
Recorriendo la falda de Montaña Gorda, los restos de terrazas, de pequeñísimas parcelas de tierra de pocos metro cuadrados acondicionadas para ser explotadas, sin duda alguna refrendan el trabajo y tesón del canario de las medianías para conseguir el sustento de la familia.
Higueras, limoneros, nispireros ya asalvajados, siguen dando sus frutos a aquellos que se molesten en cogerlos.
TRAMO 2: Fagagesto – El Sao por Barranco Los Cabucos.
Ya lo más complicado está hecho, después del merecido refrigerio, tenemos dos opciones:
- Seguir por la carretera general hasta llegar al desvió que conduce a las presas y seguir por este hasta la bajada a El Sao por Los Cabucos, debidamente señalizada por el Cabildo.
- A unos metros del bar, justo delante de la asociación de vecinos esta la calle Montaña Gorda, la cogemos, encontramos una bajada la cual seguiremos, después de la primera bajada llegamos a una pista de cemento, justo al frente, hacia el Sur de la pista debemos localizar un pequeño sendero de tierra que luego pasa a ser cemento entre los techos de las casas cuevas y que nos baja directamente a la carretera de las presas.
Ahora es imposible perderse, en la carretera que va al Hornillo y a las presas se encuentra la bajada, sendero muy bien conservado que baja por el Barranco los Cabucos hasta El Sao para desde allí volver al punto de partida.
El Barranco Los Cabucos, un barranco encajado que entre paredes cortadas de vértigo nos facilita el acceso a El Sao. Paredes con abundantes cuevas labradas por los antiguos canarios, hoy abandonadas por su inaccesibilidad, con la misma configuración que las del Hornillo.
El Diccionario Básico de Canarismos, publicado recientemente por la Academia Canaria de la Lengua, define cabuco como:
cabuco. m. GC y LP. Hondonada grande, en el lecho de un barranco, producida por un salto de agua. Se trata de voces de procedencia portuguesa (port. cobouco y cabuqueiro).
cabuquero. m. Picapedrero, cantero. 2. Obrero especializado en abrir agujeros en la roca, en sorribos y otras obras, y en rellenarlos de materia explosiva para su posterior voladura. 3. Tf. Trabajador especializado en perforar túneles o galerías para la extracción de aguas subterráneas.
Otro de los alicientes de este paseo, el cual no debemos olvidar, es sin duda que es un museo a cielo abierto de la cultura del agua en Gran Canaria, molinos de agua, tuberías que surcan y caen por los lugares más inverosímiles, troneras, lavaderos, etc se exponen simplemente donde se crearon, prestaron y prestan su servicio.
Recomendaciones:
- Imprescindible las botas.
- No ir con lluvias, pues se corre no sólo el riesgo de desprendimientos sino de que se formen barranqueras.
- El agua y un gorro protector no deben faltar.
- Si se tiene vértigo abstenerse totalmente.
- No dejar la más mínima huella de nuestra estancia en el lugar.
- Evitar los días calurosos, en verano puede ser un tormento.
Puedes ver una amplia galería fotográfica del sendero en este enlace.
También puedes ver la descripción del sendero en formato libro degital pinchando en la imagen inferior
José M. Quesada Medina


































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